Me alegra saludarte a ti, que te acercas a la página web de Cáritas Autonómica de Aragón. Cáritas quiere ser la expresión del amor que la Iglesia tiene a todos. ¡Bienvenido, pues, a esta página! En ella pretendemos dar a conocer la labor que Cáritas realiza en favor de los excluidos de la sociedad.
La fuerza impulsora que nos mueve a trabajar por el desarrollo integral de cada persona y de toda la comunidad es el amor, un amor que tiene su origen en Dios y que lleva a entregarnos con generosidad en favor de los más necesitados, desde los ámbitos de la justicia, de la verdad, de la vida, de la libertad y de la paz.
Ponemos en el centro de nuestra tarea a todo ser humano, hijo de Dios y, por tanto, hermano de todos nosotros. Destacamos nuestra preferencia por los más pobres siguiendo el ejemplo que nos dejó Jesucristo: todo lo que hagáis a uno de estos a mí me lo hacéis. En ellos adoramos al mismo Cristo, intentando que nuestro trabajo se convierta en oración.
Estamos convencidos que el hombre de hoy está necesitado de muchas cosas, pero de nada está tan necesitado como de amor, del verdadero amor, es decir de Dios, porque Dios es Amor. Ya nos dijo Jesús que no sólo de pan vive el hombre —aunque éste es siempre necesario—, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
Hacer el bien, ayudar a los más necesitados, nos llena de gozo y de alegría porque hay más alegría en dar que en recibir.
+ Alfonso Milián Sorribas
Obispo de Barbastro-Monzón
Obispo Delegado para Cáritas de los Obispos de Aragón
Obispo Delegado Comisión Episcopal de Pastoral Social de la Confederación Episcopal Española para Cáritas España.
ESPERANZA Y SOLIDARIDAD FRENTE AL SUFRIMIENTO
Esta página de nuestra Cáritas Regional nació para ser una ventana abierta a cuantos quieren acercarse al trabajo que esta institución de la Iglesia lleva a cabo en Aragón y La Rioja. Los voluntarios y trabajadores que componemos las Cáritas Diocesanas de Barbastro-Monzón, Huesca, Jaca, La Rioja, Teruel y Albarracín, Tarazona y Zaragoza nos esforzamos en el cumplimiento de la misión encomendada por la Iglesia: la coordinación de la acción socio-caritativa y la animación de la caridad en las comunidades cristianas.
Cáritas ha trabajado siempre junto a los últimos pero estos años de crisis han supuesto un incremento en el número de familias que se han acercado a Cáritas desde una situación de pobreza. Y cuando creíamos que a lo largo de la crisis habíamos visto casi todo, nuestro país ha conocido en estos últimos meses una cascada de noticias negativas. Un paro que roza los cinco millones, que afecta de modo particular a la población joven y que supone un incremento espectacular entre las economías avanzadas. Casi un millón y medio de familias españolas tienen a todos sus miembros sin empleo. Una de cada cuatro familias llega con dificultad o mucha dificultad a fin de mes. Todo eso repercute, lógicamente, en el trabajo de Cáritas. De nuevo se ha vuelto incrementar el número de personas atendidas en nuestras acogidas, con unas necesidades económicas cada vez más intensas y largas en el tiempo.
Sabemos que no es una crisis coyuntural y que el actual modelo de sociedad resulta inviable. A las limitadas políticas sociales que se han aplicado desde los gobiernos en estos años críticos se añade ahora la convicción de que las administraciones públicas deberán cambiar irremediablemente, con la incógnita de cómo se conciliará en el futuro la provisión de los servicios públicos a los ciudadanos con la austeridad impuesta por un modelo económico insostenible.
En esta crisis de valores, Cáritas está llamada a trabajar para convertir los corazones a una mayor apertura hacia los demás, para que cada uno pueda actuar siempre y en todas partes a favor del bien común, ofreciendo generosamente lo mejor de sí mismo al servicio de los hermanos, en particular de los más necesitados. Esa es, sin duda, la misión de todos los agentes de Cáritas, voluntarios y trabajadores.
Frente al sufrimiento de tantas personas que se encuentran en la exclusión y en la pobreza los cristianos estamos llamados a sembrar esperanza y a renovar la caridad. Con palabras que el Papa Benedicto XVI dirigió a la Asamblea de Caritas Internationalis, “Dios mismo es la fuente de la caridad, y la caridad ha de entenderse no solamente como una filantropía genérica, sino como un don de sí, incluso hasta el sacrificio de la propia vida en favor de los demás, imitando el ejemplo de Cristo”.
CARLOS SAURAS
Presidente de Cáritas de Aragón-La Rioja