Cáritas invirtió 529,9 millones de euros para acompañar a 2,1 millones de personas dentro y fuera de España en 2025
El 56% de las personas acompañadas sufre inseguridad alimentaria sobre todo por la losa que suponen hoy los gastos de la vivienda
Durante las dos últimas décadas el mundo ha atravesado una sucesión de crisis —económicas, sanitarias, bélicas y políticas— que han impactado profundamente tanto en el contexto global como en el ámbito local. Esta realidad cada vez más compleja ha ido fraguando una fragmentación social en la que cada vez más personas tienen dificultades para cubrir sus necesidades básicas y viven situaciones de vulnerabilidad.
Así lo constata la Memoria Confederal de Cáritas, que se ha presentado este martes en Madrid. Su presidente Manuel Bretón y la secretaria general, María González Dyne, han sido los encargados de dar cuenta a la sociedad sobre la labor realizada por la red de las 70 Cáritas diocesanas en 2025, durante una rueda de prensa celebrada en la sede de la institución.
A lo largo del año pasado, Cáritas invirtió la cifra récord de 529,9 millones de euros -un 8,11% más que el año anterior- en sus diferentes recursos y proyectos dentro de España y en acciones de cooperación internacional en terceros países. Gracias a estos recursos disponibles, Cáritas logró acompañar a 2.132.112 de personas. De ellas, 1.098.476 dentro de España y 1.033.636 en Cooperación Internacional.
Inseguridad alimentaria, un toque de atención
La labor diaria de Cáritas junto a las personas más vulnerables constata la ruptura del puente entre el crecimiento económico y el bienestar social debido sobre todo a las dificultades en el acceso a la vivienda y el coste de la vida. A lo largo de 2025, las más de 4.923 Cáritas parroquiales apoyaron en sus necesidades alimentarias a más de 615.000 personas a través del Programa de Acogida y Asistencia. Esta cifra representa el 56% de todas las personas acompañadas por la red el año pasado dentro de España.
La inseguridad alimentaria afecta a 1 de cada diez hogares (12%) en nuestro país, según el IX Informe FOESSA. No todas las familias se ven afectadas por este problema con la misma intensidad. El 5,7% lo vive de manera moderada, es decir, se han visto obligadas a renunciar a una dieta saludable, reduciendo la cantidad de alimentos consumidos e incluyendo prácticas como saltarse alguna comida. En números absolutos, cerca de 2,8 millones de personas se encuentran en esa situación, mientras que otras 686.000 (1,4%) pasan sin comer días enteros por falta de recursos.
La mayoría de los hogares con necesidades alimentarias acompañadas por Cáritas en 2025 estaban encabezados por mujeres o por personas que se encontraban en búsqueda de empleo o que contaban con un trabajo inestable o precario. La memoria constata también una mayor prevalencia de la inseguridad alimentaria en hogares donde los gastos de la vivienda son excesivos (los ingresos menos los gastos de vivienda sitúan al hogar bajo el umbral de pobreza severa).
“Estos hogares tienen mayor prevalencia de inseguridad alimentaria lo que manifiesta la losa que suponen hoy en día los gastos de vivienda para las familias vulnerables hasta el punto de incidir en una cuestión tan básica como la garantía alimentaria”, explicó la secretaria general de Cáritas Española, María González Dyne.
De hecho, la vivienda y la alimentación, que son los capítulos del gasto a los que las familias dedican la mayor parte de sus ingresos, son precisamente los que están soportando el mayor incremento de los precios. Solo en el último año, adquirir una vivienda se ha encarecido un 13% en España, y alquilarla un 4%, mientras que la inflación de los alimentos básicos sigue asfixiando los presupuestos familiares con subidas que alcanzan el 16% en las legumbres, el 15% en las hortalizas, el 14% en los huevos y el 10% en el pescado.
“Las familias intentan reducir otros gastos o pedir ayuda antes de tener que tomar la decisión de cambiar de domicilio o la configuración de la convivencia familiar, ya que estas estrategias impactan de manera mucho más duradera e incluso pueden ser irreversibles en su contexto vital, y por ello, las dejan para cuando ya no hay más opciones”, indicó la secretaria general.
Crece el número de personas migrantes atendidas
El 57% de las personas apoyadas por la extensa red de Cáritas el año pasado eran además migrantes, muchas de ellas, en situación administrativa irregular. De hecho, las distintas iniciativas relacionadas con la Movilidad Humana registraron un incremento en el número de participantes del 35,8% en el último año, al pasar de las 34.767 personas en 2024 a las 47.226 en 2025.
La atención de estas personas no se agota en estos programas. La suma de dificultades que atraviesan provoca que deban ser apoyadas desde múltiples recursos, como son los proyectos de Acogida y Asistencia, Vivienda, Violencia machista, prostitución y trata, Empleo, Educación y/o Servicio jurídico. En todos estos casos, se trata de procesos a medio y largo plazo, de entre 1 y 2 años, que requieren un acompañamiento integral individualizado.
“Nos encontramos con personas en situaciones de grave vulnerabilidad, ya que no tienen acceso a derechos y están expuestas a múltiples formas de discriminación. Por ello, nuestra labor va desde la acogida, el acceso a recursos y servicios hasta el trabajo orientado a la integración”, apuntó María González Dyne. Según el IX Informe FOESSA, siete de cada diez personas en situación irregular se encuentran en exclusión social. Aun así, la exclusión en España afecta mayoritariamente a personas autóctonas.
Además de la labor de acompañamiento, Cáritas está haciendo un esfuerzo importante en el ámbito de la incidencia política. El trabajo en red ha permitido apoyar de forma sostenida la tramitación en el Congreso de la Iniciativa Legislativa Popular (ILP), que ha concluido en un Real Decreto de regularización extraordinaria de personas migrantes. También ha priorizado la interlocución política para mejorar la reforma del Reglamento de Extranjería que entró en vigor en mayo de 2025 y ha promovido una demanda ante el Tribunal Supremo para impugnar la incompatibilidad entre el procedimiento de protección internacional y los arraigos, y procurar que los procedimientos de extranjería siempre prevean una vía de presentación presencial.
Economía solidaria, una apuesta por el desarrollo humano integral
La apuesta de Cáritas por el desarrollo humano integral ha impulsado una forma de hacer economía que tiene en el centro a las personas. Por ello, el programa que aglutinó la mayor concentración de fondos en 2025 ha sido el de la Economía Solidaria.
Con una inversión total de 157,3 millones de euros (12,5 millones de euros más que en 2024) el esfuerzo financiero realizado sobre los itinerarios de inserción sociolaboral y las empresas de inserción volvieron a superar ampliamente a los programas de Acogida y Asistencia (93 millones de euros).
En la última década, Cáritas se ha consolidado como uno de los principales impulsores de la economía social, generando modelos empresariales que no solo buscan la rentabilidad económica, sino que integran de forma equilibrada el cuidado del medio ambiente y el bienestar social. Entre esas iniciativas, destacan Moda Re, un referente en el sector del reciclaje textil, o Maná, un proyecto pionero de reaprovechamiento alimentario.
En un contexto de profunda transformación del mercado de trabajo, la red Cáritas ha conseguido también mejorar su tasa de inserción laboral entre las personas en situación de exclusión social. De las 68.285 personas que participaron en algunas de las iniciativas de Economía Solidaria, logró insertar en el mercado de trabajo al 21,44% (14.639 personas), lo que supone casi dos puntos porcentuales más que el año anterior. Actualmente, las iniciativas de economía social suman 3.158 puestos de trabajo y 271 líneas de negocio, configurando un tejido productivo alternativo que tiene en cuenta una perspectiva social, medioambiental y de sostenibilidad.
“Recientes estudios demuestran que a medio y largo plazo el retorno económico de los programas de capacitación profesional y de acceso al empleo llegan a triplicar la inversión realizada. Se trata de proyectos que no solo generan empleo, sino que también promueven procesos de acompañamiento personal y social, facilitando la integración progresiva de las personas vulnerables en el mercado laboral ordinario”, afirmó la secretaria general.
Se dispara la atención jurídica
Los otros programas en los que más aumentó el número de personas atendidas fueron los de Familia, infancia y juventud (63.742), Personas en situación de sin hogar (44.475) y Servicios jurídicos (28.766). Aunque estos tres programas han registrado un aumento significativo, destaca el incremento exponencial de casi el 58% en el caso de la atención jurídica.
Este incremento se explica, sobre todo, a las novedades que introdujo la entrada en vigor del nuevo reglamento de extranjería, en particular, a la incompatibilidad entre la protección internacional y los arraigos que obligó a miles de personas migrantes a tomar decisiones difíciles con el debido asesoramiento jurídico. “Los servicios de orientación jurídica van en aumento dentro de nuestra Confederación porque son cada vez más necesarios para poder acompañar a las personas en el acceso a derechos. Son fundamentales en temas penitenciarios, en vivienda, en empleo, y sobre todo ante las dificultades que hay en los procesos de empadronamiento”, indicó González Dyne.
En el caso del programa de Familia, infancia y juventud, las ayudas prestadas ascendieron a un total de 27,3 millones de euros y estuvieron relacionadas, sobre todo, con los gastos imprevistos a los que se enfrentan muchos hogares, como una atención odontológica, apoyo psicológico, ópticas, logopedia, campamentos de verano, material escolar, etc.
Emergencia causada por la DANA
El año pasado, Cáritas siguió acompañando a los damnificados por la DANA producida en octubre de 2024 y que afectó a Valencia, Letur (Albacete), Mira (Cuenca), Málaga y Jerez. En el marco del plan de repuesta a la emergencia, los esfuerzos de las Cáritas implicadas se centraron en 2025 sobre todo en la restitución de los medios de vida de las personas afectadas a través de la recuperación de negocios y la rehabilitación de locales y medios de trabajo.
También se siguió trabajando en el realojamiento de familias, reacondicionamiento y equipamiento de viviendas; atención psicosocial, apoyo jurídico y reorganización de los propios centros y proyectos de Cáritas. En total, se invirtieron 34,9 millones de euros y se consiguió apoyar a 15.243 personas.
“Como en cada acción que lleva adelante Cáritas, el foco ha estado en los grupos que se encuentran en mayor situación de vulnerabilidad: personas mayores, menores, jóvenes, familias numerosas, personas migrantes, y quienes viven en soledad -sin redes de apoyo- o ya se encontraban en situación de exclusión antes de la DANA”, comentó la secretaria general de Cáritas Española.
Esfuerzo en cooperación en un contexto de recorte de la ayuda al desarrollo
El año 2025 ha estado profundamente condicionado por un escenario internacional especialmente complejo para la cooperación para el desarrollo y la acción humanitaria. La proliferación de conflictos armados, las consecuencias del cambio climático, las crisis alimentarias y los desplazamientos forzosos se han visto agravados por una reducción progresiva de la financiación internacional y por una creciente instrumentalización de la ayuda al desarrollo.
Pese a este contexto de crecientes dificultades, Cáritas Española reafirmó su compromiso con la dimensión universal de la caridad, atendiendo a 1.033.636 personas, un 1,9% más que el año anterior. La respuesta ha estado centrada en aquellas crisis humanitarias con escasa visibilidad internacional.
Entre ellas, destacan Sudán; el agravamiento del conflicto en República Democrática del Congo; la situación en Tigray (Etiopía); la crisis olvidada de la población rohinya en Myanmar y Bangladesh; la violencia generalizada y el colapso institucional en Haití; la persistente crisis humanitaria y migratoria en Venezuela y Colombia; la situación de inseguridad y desplazamiento en Mozambique; la grave crisis humanitaria en Tierra Santa y la continuidad de la guerra en Ucrania.
Aumenta un 25% los donativos de particulares
El importante esfuerzo económico realizado por Cáritas el año pasado ha sido posible gracias al generoso apoyo de miles de socios, donantes, empresas y colaboradores privados, que han aportado más de 378 millones, un 10% más que el año anterior. “Ponemos en valor sobre todo el compromiso de las personas donantes y socias, cuyas aportaciones han registrado un aumento significativo de más del 25%. Gracias a todos por colaborar con nosotros en la tarea de construir un mundo más justo”, señaló la secretaria general.
Junto a ello, destaca también el esfuerzo de las distintas Administraciones Públicas, que aportaron a los programas de Cáritas un total de 151,8 millones de euros. El balance global de ingresos se configuró con un 71% de origen privado y un 29% proveniente de las administraciones públicas.
Máxima austeridad
Aun cuando en los dos últimos años el conjunto de las Cáritas ha puesto en juego un importante incremento de recursos económicos, ha sido posible mantener el objetivo de austeridad en el apartado de Gestión y Administración, al situarse ligeramente por debajo del 6%. Es decir, de cada 100 euros invertidos en acciones de lucha contra la pobreza, solo se han destinado a gastos de gestión 6 euros. “Llevamos más de dos décadas en este porcentaje de gastos de gestión”, subrayó la secretaria general.
La Memoria recoge también los datos de las personas que están detrás de toda esta actividad confederal, sostenida gracias a 67.966 personas voluntarias y a 6.071 trabajadores contratados.
“Tomarnos en serio la dignidad de las personas”
La secretaria general aprovechó su intervención para agradecer la labor de los voluntarios, recordando que “el bien no progresa de manera automática”. Tomando las palabras de León XIV en Magnifica Humanitas, recordó que la construcción del bien “requiere de hombres y mujeres que en nuestro día a día se convierten en verdaderos ‘mártires de lo cotidiano’: personas que escuchan, que cuidan y consuelan con discreción”.
“Esta Memoria pretende poner rostro a todas esas personas voluntarias que con su testimonio creíble y su fidelidad cotidiana mantienen viva la esperanza y nos muestran que la historia puede cambiar cuando al menos un solo hombre o una sola mujer se toma realmente en serio la dignidad de todos. Por todo ello, en nombre de Cáritas, os quiero dar las gracias”, concluyó.
A modo de despedida el presidente saliente de Cáritas Española, Manuel Bretón, aprovechó para hacer un balance sobre lo que ha significado su paso por la institución, tras nueve años de mandato. A partir del próximo mes de octubre, el catedrático de Economía, Luis Ayala, tomará el relevo de su cargo.
“Cáritas me ha enseñado a mirar la realidad con más hondura, a reconocer la dignidad incluso en las situaciones más frágiles y a creer, con convicción, que la misericordia no es una palabra piadosa, sino una forma concreta de transformar el mundo. Estoy en tiempo de cierre de una etapa, pero lo hago con gratitud y con la convicción de que la verdad, la justicia y la dignidad humana seguirán siendo el terreno común en el que nos encontraremos siempre”.

