Un hogar no es solo un techo: es dignidad, identidad, estabilidad y oportunidad.
Cáritas Diocesana de Zamora celebra, esta semana, la campaña de las personas sin hogar bajo el lema: Un hogar es mucho más que un sitio donde vivir, es un lugar al que pertenecer
Los últimos informes de Cáritas y la Fundación FOESSA siguen mostrando un aumento del sinhogarismo y de sus consecuencias, no solo en los adultos, también en jóvenes e infancia, aumentando en el 2025 un 3,8% con respecto al año anterior.
Cáritas Diocesana de Zamora ha presentado, esta mañana en rueda de prensa, los datos de esta iniciativa impulsada a nivel confederal, que reflejan una crisis social y residencial profunda y persistente que afecta cada vez a más personas y familias; como ha apuntado Ignacio Enríquez, director de Cáritas Diocesana de Zamora, “hoy en día el acceso a la vivienda digna se ha convertido en un muro infranqueable para las personas en situación de vulnerabilidad. La vivienda ha dejado de ser un derecho, para convertirse en un bien de mercado que expulsa a las personas más vulnerables, más débiles”.
La atención que Cáritas presta en la diócesis a este colectivo de personas se lleva a cabo en Casa Betania, un centro residencial del que David Marcos es su director, “somos testigos directos de esta dura realidad, disponemos de 29 plazas estructuradas en dos recursos para ofrecer un acompañamiento real. Por un lado, una planta de corta estancia pensada para que las personas puedan coger aliento, reubicarse y buscar otro lugar al que ir y una planta de larga estancia donde el proceso y el objetivo es asegurar una salida digna y sostenida en el tiempo”. Durante este año Casa Betania “ha dado cobijo y acompañamiento real” a 361 personas, además, diariamente, por su comedor pasan entre 45 y 50 personas. Marcos destacó que Cáritas va mucho más allá de unos datos “no queremos quedarnos ahí, los números son números que reflejan situaciones y nos ayudan a dimensionar el problema, pero a Cáritas lo que verdaderamente le importa es la persona. Nuestra labor huye de la estandarización y se basa en una atención centrada en la persona con un acompañamiento único y, como decía nuestro director, diferenciador, que mira a los ojos con nombres y apellidos que busca devolver la dignidad que la exclusión les intenta arrebatar. Por eso hoy queremos hacer un llamamiento a la responsabilidad de todos, una sociedad cohesionada solo se construye cuando pone en el centro a los más frágiles, si fallamos en la tarea de protegerlos no solo estamos dando la espalda a ellos, sino que estamos fallando como sociedad.”
David Marcos, agradeció la labor del voluntariado y el trabajo de la plantilla de Casa Betania. También al Zamora CF que, un año más, dará visibilidad a este colectivo, a la Cofradía Virgen de la Concha y de la Virgen del Amor Hermoso “siempre teniendo presentes a este centro y las personas que acompañamos”.
Mañana, jueves, 21 de octubre tendrá lugar la lectura del manifiesto por las personas sin hogar y el acto de calle, a las 12 horas en la Plaza Mayor.
TESTIMONIOS
Yuleidys es cubana, “mi país vive una situación precaria, no es vida, solo se está sobreviviendo” y llegó a Europa, buscando una vida mejor y más estable, dejando atrás a un hijo de 13 años con el que espera reencontrarse cuando su situación se normalice. Yule, como cariñosamente la llaman trabajadores y voluntarios de Casa Betania, llegó a Europa a través de un contrato de trabajo en Polonia. Allí estuvo varios meses trabajando en una tienda de muebles, pero una enfermedad crónica la incapacitaba para dicho puesto de trabajo, “pedí que me cambiaran de puesto, a limpieza o lo que fuera, pero me despidieron”.
Yuleidys y su marido tenían claro que querían venir a España, aunque su ciudad de destino no estaba clara, “nos pasó algo gracioso, mi marido y yo buscamos en internet una ciudad tranquila y acogedora y nos salió Zamora y aquí vinimos”. Llegaron a Zamora con escasos recursos, pudiéndose pagar una noche, tal vez dos en algún hostal de la zona. “Nos vimos en una situación delicada, pero encontramos un compañero que nos habló de Cáritas, yo me sentí aliviada al hablarnos del trabajo de Cáritas. Nos recibieron en Casa Betania. Todos los trabajadores, nos han apoyado muchísimo, nos han dado ánimos, hacemos manualidades, también vamos al programa de empleo a buscar trabajo, aunque es complicado, ellos no se rinden y nosotros tampoco”.
Conseguir un trabajo, traer a su niño y afincarse en Zamora es el objetivo Yule, “me encanta Zamora, quiero quedarme aquí, encontrar trabajo, seguir adelante y ser una zamorana más”.
Emilio es natural de Badajoz, llegó a Zamora en el año 2019 estuvo trabajando en una fábrica micológica, pero una mala caída ese mismo año lo alejó del trabajo, pasando por un proceso de rehabilitación que se alargó en el tiempo a consecuencia del COVID.
Después de su recuperación, Emilio consiguió otro trabajo en una fábrica de quesos, pero de nuevo la mala fortuna hizo que sufriese otro accidente que le llevó a otro proceso de rehabilitación. “A raíz de estos accidentes tengo reconocida una minusvalía, pero mi situación empezó a ser crítica, el desempleo y las ayudas se acabaron y el día 14 de septiembre tuve un desahucio del piso de alquiler en el que vivía”. Emilio se vio abocado a una situación de calle, sin ayuda ni recursos, Cáritas le tendió la mano. “Son personas maravillosas, que te ayudan a buscar empleo, se comunican contigo como con cualquier persona”. Emilio espera volver a encontrar pronto un trabajo, que le permita continuar con su vida y restablezca los derechos que hoy ve vulnerados.



