«Hasta que cada persona esté a salvo»: Cáritas Diocesana de Zamora se une al Día Mundial del Refugiado
La jornada, que se celebra el 20 de junio, pone el foco en los millones de personas desplazadas por conflictos, persecuciones o las consecuencias del cambio climático
El 20 de junio, Cáritas Diocesana de Zamora se une a la conmemoración del Día Mundial del Refugiado, una fecha en la que se honra a las personas que han sido forzadas a huir.
El lema de las Naciones Unidas para este año es «Hasta que cada persona esté a salvo», que nos recuerda que la seguridad no es un privilegio reservado a pocos, sino un derecho fundamental: el derecho a la vida ya una vida digna. Mientras haya personas que se vean obligadas a huir de los conflictos, el cambio climático o la persecución, nuestra responsabilidad compartida seguirá vigente.
Desde Caritas Diocesana de Zamora queremos apoyar la defensa de su derecho a buscar protección, potenciar su inclusión social y económica, y buscar soluciones a su difícil situación.
Si bien es importante proteger y mejorar las condiciones de vida de las poblaciones refugiadas y desplazadas todos los días, las fechas internacionales como el Día Mundial del Refugiado ayudan a centrar la atención mundial en la difícil situación de quienes huyen de conflictos o persecuciones.
Con motivo del Día Mundial del Refugiado, Caritas lnternationalis se suma al llamamiento mundial para renovar la protección de los millones de personas obligadas a huir de sus hogares, al tiempo que el mundo conmemora el 75º aniversario de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951.
Llamamiento de Caritas lnternationalis a la acción
Con motivo del Dia Mundial del Refugiado, Caritas lnternationalis hace un llamamiento a:
- Los Estados, para que respeten sus obligaciones en virtud de la Convención de 1951 y las traduzcan en políticas concretas de protección, no de disuasión.
- La comunidad internacional, para que garantice una financiación adecuada y previsible para las operaciones humanitarias de apoyo a las personas desplazadas y a sus comunidades de acogida.
- Las comunidades religiosas y a la sociedad civil, para que sigan tendiendo puentes de acogida, inclusión, dignidad y esperanza, promoviendo sociedades en las que los refugiados puedan reconstruir sus vidas con seguridad y contribuir a sus comunidades de acogida.
«La solidaridad es el reconocimiento concreto de que el destino de cada uno está ligado al destino de todos». -Papa Leon XIV, *Magnifica Humanitas* (párrafo 73).
Mientras haya personas obligadas a huir, nuestra responsabilidad colectiva seguirá vigente. Es en la solidaridad, la esperanza y el reconocimiento de nuestra humanidad compartida donde seguimos defendiendo la Convención sabre el Estatuto de las Refugiadas de 1951, especialmente en su 75º aniversario.



