Situación actual

La República Democrática del Congo se enfrenta a la epidemia más grave de la historia desde el brote de 2013 en África occidental, que se cobró 11.400 vidas y devastó la sanidad de los 3 países.

Cáritas trabaja para detener la epidemia de ébola en República Democrática del Congo. Desde el 31 de octubre ejecuta un nuevo plan de respuesta a una emergencia que ya ha provocado la muerte de más de dos mil personas. A esta cifra hay que añadir más de 3.200 personas afectadas.

El primer caso apareció el 1 de agosto de 2018 y el ritmo de propagación ha sido imparable a pesar de los medios utilizados por la comunidad nacional e internacional.

La detección del primer caso en Goma, capital de Kivu del Norte, ha llevado a la OMS a declarar el presente brote una emergencia de salud pública internacional porque hay altas probabilidades de propagación más allá de las fronteras de la República Democrática del Congo.

Goma es un importante núcleo de actividad económica, humanitaria y política y punto de denso tránsito de personas entre RD Congo y Uganda, Ruanda, Kinshasa –la capital del país-, Kivu del Sur, e incluso Europa, pues cuenta con aeropuerto internacional.

No se nos puede olvidar que el epicentro de esta epidemia es una zona de conflicto, lo que dificulta la aplicación de cualquier medida de prevención y acciones de respuesta.

Plan de emergencia

  • Desde el 31 de octubre, la red Cáritas ejecuta un nuevo plan de respuesta en la zona oriental del país, con un presupuesto total de 424.000 euros y del que ya ha sido cubierto por las Cáritas donantes un 85%. 
  • Cáritas Española ha aportado a este llamamiento una partida de 131.216,49 euros, procedentes de las donaciones privadas canalizadas a esta emergencia a través de la campaña «Cáritas con la emergencia del ébola en RD Congo».
  • El proyecto se desarrollará en las Diócesis de Goma, Bunia, Wamba, Bukavu, Kisangani y Uvira, en las regiones de Ituri, Kivu del Norte y Kivu del Sur.
  • Cáritas pretende llegar a más de dos millones de personas (287.000 hogares) de comunidades a través de acciones divulgativas específicas sobre el ébola dirigidas por trabajadores comunitarios de base y grupos juveniles.
  • Trabajamos en coordinación con el Ministerio de Salud congoleño y la OMS a través de un comité de seguimiento que evalúa la situación, identifica desafíos y establece nuevas estrategias de respuesta ante el ébola. Esta misma coordinación se mantiene en el terreno con todas las agencias del sistema de Naciones Unidas presentes en la zona y otras redes de organizaciones voluntarias de la zona.

Cómo actuamos en esta emergencia

Apoyamos a las Cáritas locales, junto con otras Cáritas (CAFOD, Cáritas Internacional Bélgica) para:

  • Reforzar el compromiso con las comunidades locales, a través de campañas de sensibilización, para que se apropien de la respuesta a la epidemia del ébola y participen activamente en el diálogo comunitario y en la aplicación de las medidas de prevención (higiene y saneamiento, tratamiento de cadáveres, cuarentenas).
  • Promover la comunicación de los riesgos y la asistencia a los centros de tratamiento cuando aparecen los síntomas, a través de acciones de comunicación y provisión de víveres a los enfermos.
  • Supervisar las áreas de salud de los pueblos más afectados y de las zonas que las rodean para la detección de casos. El proyecto contempla la distribución de productos de saneamiento (cloro, jabón, kits de lavado de manos, termómetros, etc.) y otros equipos necesarios para garantizar la prevención del virus. Entre otras medidas, se prevé la distribución de 840 kits de lavado de manos en 140 escuelas.

Para poder cumplir dichos objetivos, los miembros del proyecto en las zonas afectadas se apoyan en células comunitarias de entre 5 y 10 personas que han de ser equipadas con material apropiado (botas, guantes, termómetros), en los jefes de distrito y otros líderes sociales influyentes y en las parroquias para comunicar eficazmente sobre estos aspectos y cambiar así el comportamiento de la población.

Por qué es tan difícil contener la epidemia

A pesar de los medios desplegados por la comunidad nacional e internacional y de los aprendizajes derivados de anteriores epidemias, el presente brote está siendo muy difícil de contener por las razones siguientes:

  • El epicentro de esta epidemia se encuentra en el territorio de Beni, zona desde hace más de 20 años en guerra, con infraestructuras de comunicación y de salud devastadas por el conflicto. Ello afecta al acceso de los equipos tanto médicos como de prevención a las zonas afectadas
  • Muchas personas en la zona no creen en la existencia del virus, pues no aprecian su impacto en comparación con el conflicto armado y porque ha habido y hay campañas de contra-información. Así, muchos enfermos acuden en primer lugar a los médicos tradicionales y solo van a los centros de tratamiento cuando la enfermedad está muy avanzada y es demasiado tarde.

Las medidas de prevención son sumamente invasivas (cuarentenas, modificación de los ritos funerarios de las comunidades) y, por tanto, su aplicación por la población afectada no resulta sencilla.

Por qué la labor de la Iglesia y Cáritas es clave

Ningún actor internacional ni nacional goza de una implantación territorial y una legitimidad en la zona comparables a la de la Iglesia y las Cáritas locales, lo cual, dado el contexto descrito anteriormente de reticencia y desconfianza de las poblaciones, confiere a estas instituciones una capacidad importantísima de sensibilización e información, dirigidas a crear compromiso efectivo de las poblaciones con la contención de la epidemia. Por tanto, dentro del dispositivo de coordinación internacional, Cáritas y la Iglesia, a través de su red territorial, están desempeñando el papel clave de informar y convencer a las poblaciones de la existencia de la epidemia, de la necesidad de aplicar las medidas de prevención, incluidos el respeto de las cuarentenas y de los protocolos de enterramiento de los fallecidos.

Conscientes del papel fundamental que juegan en la contención de la epidemia, los líderes de las principales religiones presentes en el país se han comprometido a:

  • Acompañar al gobierno congoleño en la respuesta contra esta verdadera plaga que amenaza a la población.
  • Sensibilizar a los sacerdotes, pastores, imanes y oficiales de todas las religiones para que eviten riesgos de contagio durante los ritos religiosos.
  • Identificar a los responsables religiosos que tienen una mala percepción sobre el virus, para que tomen conciencia del problema que éste implica para la población y se apropien de la respuesta.
  • Debilitar, a través de la sensibilización, toda iniciativa que tenga como finalidad atacar al equipo de respuesta, a las infraestructuras sanitarias –centros de salud, hospitales, centros de tratamiento del ébola, entre otros-, al personal sanitario y a otros agentes que estén actuando en la lucha contra el ébola. 
  • Poner en marcha células de coordinación provinciales del Consejo Interconfesional de lucha contra el VIH SIDA, el paludismo y otras epidemias, en particular la epidemia de ébola.
  • Exhortar a todos los actores, y en particular a los pastores, sacerdotes, imanes y los oficiales de las religiones a que sensibilicen a la población sobre la enfermedad del ébola.

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