Cooperación

Asia

Las medidas de confinamiento hacen más vulnerables a mujeres y niñas.

¿Qué está pasando?

En el último mes la situación de la epidemia por coronavirus en Bangladesh ha sufrido un importante empeoramiento. Con una tasa de infección del 21,07% y un número total de casos de 122.6603 Bangladesh es ahora el 17º país más afectado en términos de número de casos. Se trata de un panorama alarmante si consideramos la precariedad de los sistemas sanitarios y la sobrepoblación que azota al país.

A esto hay que añadirle la fuerte crisis económica que está afectando a un país cuya economía es altamente dependiente de las exportaciones de productos textiles. Bangladesh, el segundo fabricante de ropa más grande del mundo por detrás de China, 4.1 millones de trabajadores o el 2.5% de la población trabajaba en fábricas de ropa, muchas de las cuales ahora están cerradas.

Los pedidos para junio 2020 han bajado un 45% desde hace un año, y esto afecta directamente a millones de trabajadores precarios, en mucha medida migrantes internos, cuyos ingresos dependen del sector. La pérdida de miles de empleos está afectando directamente a los niveles de pobreza y desnutrición de las zonas rurales, donde muchas familias sobreviven gracias a las remesas que les envían desde el extranjero.

¿Qué estamos haciendo?

La situación en Bangladesh nos pone delante el lado oscuro de la globalización, mostrando un país altamente dependiente de la sociedad del hiperconsumo para su propia supervivencia. Según algunas estimaciones, el 85% de los trabajadores de las fábricas textiles son mujeres, cuyo empleo redunda en beneficio directo de los niveles nutricionales y de bienestar de sus familias.

Además, como hemos podido observar incluso en España, ante una situación de estrés excepcional, los niveles de violencia doméstica aumentan exponencialmente, golpeando con fuerza a las mujeres. Por otro lado, en el caso de los niños, la brecha educativa se ha ensanchado durante estos meses, comprometiendo su  futuro.

Cáritas Bangladesh trabaja en zonas urbanas desde hace más de nueve años. Cuenta con siete proyectos urbanos especialmente dirigidos a colectivos vulnerables. El proyecto SAIL es uno de ellos y tiene por objetivo contribuir a la mejora de la calidad de vida de mujeres, adolescentes, niños/as y bebes en tres slums de Dhaka afectados por extrema pobreza.

Se trata de una intervención que pretende empoderar y dignificar a las mujeres a través de la puesta en marcha de varios centros de día para niños y niñas y de actividades comunitarias y grupales para las mujeres y las adolescentes. 

La llegada repentina de la pandemia ha sumido a la población objetivo del proyecto en una situación aún peor. La pérdida de empleo, el aislamiento y el miedo han afectado directamente a los colectivos de mujeres participantes en el proyecto y el confinamiento ha impedido a Cáritas Bangladesh llevar a cabo las actividades previstas.

A pesar de todo, Cáritas Bangladesh ha reaccionado a tiempo, poniendo en marcha un sistema de atención psicosocial y reorientando parte de las actividades hacia la promoción de sistemas de higiene y saneamiento. 

El poder de cada persona

Cada gesto cuenta