Cooperación

África

Fortalecemos a la mujeres que, con la pandemia, ven sus derechos aún más mermados.

¿Qué está pasando?

A fecha de 25 de junio los casos confirmados en África suman más de 336.000 contagios, estando presente en todos los países del continente.

Más de 8.800 personas han perdido la vida, frente a los más de 160.000 recuperados constatados.

Por tanto, África sigue siendo el continente menos afectado por la pandemia, con tan solo el 3,5% del total de casos globales (el 2% a finales de mayo) lo que representa el 17% de la población mundial.

Hasta ahora, la propagación del virus ha sido más lenta. Esto se puede explicar con la reacción rápida de muchos gobiernos en aplicar medidas de contención (cierre de fronteras, toques de queda y confinamiento, sensibilización, etc.), la media de edad más joven en el continente y la experiencia adquirida en la gestión de anteriores epidemias, que ha permitido desarrollar importantes estrategias de prevención y de gestión comunitaria de las crisis.

No obstante, conviene no relajarse, ya que los casos de transmisión comunitaria siguen creciendo y la capacidad para hacer test es mucho menor en este continente que en otros, por lo que otra de las posibles explicaciones podría ser la falta de datos que representen la real magnitud de la pandemia.

¿Qué estamos haciendo?

Etiopía es el segundo país más poblado de África, con una población estimada alrededor de 110 millones de habitantes y una edad media de 25 años. Casi el 80% de la población forma parte de comunidades rurales, y a pesar del fuerte crecimiento de los indicadores macroeconómicos en la última década la gran mayoría de los etíopes viven de la agricultura de subsistencia, la economía informal y las remesas desde el extranjero. 

Ante la crisis COVID-19 el gobierno ha decretado a principio de abril el Estado de Emergencia hasta el próximo septiembre, y como consecuencia de las medidas adoptadas ya se registra un fuerte aumento de los precios de los alimentos y el combustible, poniendo a riesgo las cadenas de valor, el abastecimiento y sobre todo el suministro de bienes de primera necesidad. 

Sin embargo, el desarrollo rural, así como las intervenciones relacionadas con agua, saneamiento e higiene forman parte de los sectores considerados prioritarios frente a la crisis, y en este contexto se encuadra el trabajo que Cáritas Española está llevando a cabo junto a las Cáritas locales. 

En el área de West Arsi, en la región de Oromia, estamos trabajando desde el 2010 para garantizar el derecho a la alimentación, a través del fortalecimiento del cooperativismo, la promoción de conocimiento y practicas nutricionales a nivel de hogar y la gestión sostenible de los recursos.

El enfoque de género es una de las grandes apuestas de Cáritas y uno de sus ejes prioritarios en Etiopía, donde a pesar de la inmensa labor que la mujer lleva a cabo entre trabajo en el campo, recogida de agua y madera, cocina y cuidado de los niños y las casas, en la sociedad su rol sigue siendo fuertemente subordinado al del hombre. 

El trabajo de Cáritas se centra en fortalecer el derecho a la igualdad en la toma de decisiones y al acceso a oportunidades de formación y empleo, promoviendo la responsabilidad compartida entre hombres y mujeres en el hogar, donde de las mujeres son las que tienen el protagonismo en el cuidado nutricional y de higiene – esta última estratégica en esta pandemia – y fomentando el empoderamiento socio-económico de las mujeres a través del fortalecimiento de instituciones y cooperativas de ahorro y crédito. 

El papel clave desempeñado por las mujeres, el alto nivel de cumplimiento de sus obligaciones en relación con los préstamos obtenidos y su papel dentro de la familia, son un claro ejemplo de la importancia de seguir llevando a cabo acciones orientadas a fortalecer sus capacidades y oportunidades. 

El poder de cada persona

Cada gesto cuenta