Cooperación

África

Ayuda humanitaria para las familias desplazadas y las comunidades más vulnerables al coronavirus.

¿Qué está pasando?

Tras los meses de confinamiento, el continente se está adaptando a la “nueva realidad”.

Sus cifras de contagios y fallecidos son las más bajas del planeta. Somos testigos a través de nuestro trabajo con las Cáritas de la región que hay un deterioro socio-económico de las personas más vulnerables pero también de las no tan vulnerables. El confinamiento, aunque no estricto en todos los lugares, ha impedido el ingreso diario de muchas familias. El cierre de muchos mercados locales ha dificultado el acceso a los bienes y alimentos y disminuido fuertemente los ingresos de los pequeños productores.

Por otra parte, la situación socio-política en varios países sigue siendo muy inestable, lo que provoca desplazamientos internos de personas que lo han perdido todo o casi todo. La COVID-19 agrava las dificultades y sufrimientos que viven miles de familias actualmente en el norte de Mozambique, Burkina y parte de Malí, Etiopía, Sudán del Sur, etc.

¿Qué estamos haciendo?

Después de estos meses de observación activa e intercambios con nuestras contrapartes del Norte África, de la regiones de Sahel, Cuerno de África, Grandes Lagos y de Mozambique, vemos que la COVID-19 nos interpela a adaptarnos a nuevas circunstancias: repensar los modos de trabajar con las comunidades, los desplazamientos, nuestro acompañamiento, y fortalecer la intervención de Cáritas allí, pues los colectivos atendidos siguen siendo los mismos, con una vulnerabilidad intensificada e incrementada.

Hasta la fecha, hemos adaptado y aprobado 18 proyectos con el componente adicional de prevención del coronavirus en la región, más específicamente en las líneas siguientes: protección (EPI + sensibilización), entrega de ayuda humanitaria y en algunos casos material sanitario, defensa de derechos de colectivos vulnerables.

El empeoramiento socio-político en muchas zonas hace que, en algunas regiones, los proyectos de desarrollo tengan cada vez menos cabida pues la situación inestable y los desplazamientos continuos de las personas los hacen muchas veces insostenibles en el tiempo. Por ello en Mozambique, Burkina, Malí, Sudán del Sur, República Democrática del Congo y Marruecos entre otros, estamos trabajando nuevas líneas de fortalecimiento de acción humanitaria para dar una respuesta más inmediata a las necesidades de las personas desplazadas.

Esas acciones contemplan además de ayuda alimentaria, acceso a agua potable, fortalecimiento de las medidas de higiene, y según los casos, apoyo para mejorar los medios de vida de las personas (semillas, herramientas, etc.).

Otro colectivo que ve sus derechos y su situación todavía más afectados por la COVID-19 son las personas migrantes. El impacto del coronavirus en ese colectivo supone la estigmatización y las medidas que adoptan muchos países para limitar la evolución del virus les perjudican aún más  debido al cierre de fronteras, limitación de los desplazamientos, confinamiento, etc.

Por lo tanto, nuestra colaboración con este colectivo se centra en el seguimiento y acompañamiento a las personas que puedan necesitar asistencia médica y psicosocial, sensibilización y prevención pandemia.

El poder de cada persona

Cada gesto cuenta