Cooperación

África

Ayuda humanitaria para las familias desplazadas y las comunidades más vulnerables al coronavirus.

¿Qué está pasando?

África sigue siendo el continente menos afectado por la pandemia, con el 5% del total de casos globales (el 3,5% a finales de junio). A final de julio en el continente se han registrado 726.105 casos (más de 400.000 solo en Sudáfrica), y el fallecimiento de 12.257 personas.

Hace un mes se contabilizaban alrededor de 336.000 contagios y 8.800 víctimas, lo que significa que los casos de transmisión comunitaria siguen creciendo, ya que la mayoría de los países africanos se encuentran ahora entre la Fase 2 (expansión del brote) y la Fase 3 (avance del brote) según las definiciones de la Unión Africana.

Hay también que recordar que la capacidad para hacer test sigue siendo bastante limitada, de hecho, hasta ahora se han efectuado poco más de 7 millones de test PCR, la mitad en solo dos países (Sudáfrica, y Marruecos), y esto podría determinar una lectura parcial de la situación.

Sin embargo, las buenas noticias son relativas al fuerte incremento de los recuperados (446.082, eran 160.000 a finales de junio) y a la tasa de letalidad relativamente baja (2,12%, la mitad de la tasa global del 4,2%).

¿Qué estamos haciendo?

En Burkina Faso la situación humanitaria es muy preocupante debido al recrudecimiento de la violencia contra la población civil y a la falta de acceso a derechos, como la salud y la educación.

El número de personas que necesitan asistencia humanitaria aumenta constantemente (de enero a finales de junio de 2020, pasó de 2,2 millones a 2,9 millones de personas). A fecha 1 de junio de 2020, 289 centros de salud (el 23% del total) no funcionaban o funcionaba como mínimo, lo que priva a 1,5 millones de personas del acceso a la atención médica. Esta situación ha provocado la huida de miles de familias de sus hogares. A principios de junio de 2020, se habían registrado más de 921.000 personas desplazadas, y hasta la fecha más del 54% de ellos siguen sin hogar o refugio adecuado.

A esta crisis se le suman las restricciones impuestas para  controlar la pandemia de COVID-19, que afectan a la movilidad forzada de estos desplazados y al acceso y disponibilidad de alimentos, y se prevé que por lo menos 372.000 niños sufrirán de malnutrición aguda en 2020. 

Ante esta situación, Cáritas Española y OCADES (Caritas Burkina) llevan a cabo intervenciones de emergencia y ayuda humanitaria que alivian la situación de esas personas desplazadas y de las comunidades que las acogen, principalmente en los sectores de la seguridad alimentaria y nutrición, así como el acceso a agua y la promoción de la higiene. 

Gracias a la ayuda humanitaria de la UE, se ha puesto en marcha un proyecto que tiene como objetivo el proveer de una asistencia alimentaria de emergencia durante 3 meses a 1.600 nuevos hogares desplazados en las  diócesis de Dori y Ouahigouya.

Debido al inicio del periodo de escasez de alimentos se asiste también a 400 hogares de acogida y 1.000 hogares residentes vulnerables, ayudándoles así a proteger sus medios de vida y mantener la cohesión social en las comunidades.

Se dedica una atención especial a los niños de entre 6-23 meses, a los que se les realiza un test de malnutrición antes de entregárseles complementos alimentarios o ser derivados a los centros de salud para su recuperación.

La rehabilitación de 15 puntos de agua potable y la promoción de higiene ayudarán a controlar la COVID-19 en las zonas de mayor concentración de personas desplazadas a la vez que se garantizará su derecho al agua.  

El poder de cada persona

Cada gesto cuenta