Noticia23/07/2026

Servicios Centrales de Cáritas Castrense: Unidos por la amistad y la alegría: el inolvidable verano burgalés de nuestros mayores

Voluntarios, los participantes disfrutaron de siete días donde la soledad no tuvo espacio y la vivencia compartida fue la gran protagonista...

Hay encuentros que curan, ejercitan el cuerpo y llenan el alma

BURGOS. — Hay encuentros que curan, ejercitan el cuerpo y llenan el alma. Entre el 06 y el 12 de julio, la ciudad de Burgos se convirtió en el hogar de 15 mayores de las Cáritas Parroquiales Castrenses de Madrid y Valladolid. Acogidos en la Residencia Logística ‘2 de Mayo’, y arropados por el cariño incondicional de los voluntarios, los participantes disfrutaron de siete días donde la soledad no tuvo espacio y la vivencia compartida fue la gran protagonista.

Desde primera hora, el entorno verde de la residencia se llenaba de energía con ejercicios de calentamiento y equilibrio. Sin embargo, la gran ‘revolución’ acuática de esta edición llegó en La Deportiva: las sesiones de Aqua Gym a cargo de D, Juan Pablo desataron las risas y el entusiasmo de todos, demostrando que la vitalidad no tiene edad.

El viaje también alimentó la mente y el espíritu. A diferencia de otros años, la agenda cultural se concentró con acierto en dos joyas burgalesas: el histórico Monasterio de San Pedro de Cardeña —en cuya paz resonaban las leyendas cidianas— y la majestuosa Cartuja de Miraflores. Allí, el entusiasmo del voluntario burgalés D. Miguel Sacristán hizo emocionar al grupo ante lienzos e historias de genios de la pintura.

Por las tardes, la rivalidad sana se apoderó de la petanca y el minigolf, mientras que en el taller de arcilla las manos expertas de los mayores dieron forma y color a sus propios juegos de tres en raya. Cada jornada encontraba su momento de recogimiento en la Santa Misa, que este año contó con un emocionado saludo del General de la División ‘San Marcial’, D. Mariano Arrazola Martínez, y la cercanía pastoral del Páter D. José María Pérez Chaves.

Las noches trajeron la música, las risas en el bingo y los impagables momentos del karaoke, donde más de uno demostró sus dotes de tenor o soprano. La gran despedida, con picoteo en el pub de la residencia y micrófono abierto, se cerró con el mejor de los balances: un grupo unido, satisfecho y con el corazón lleno de recuerdos para todo el año.

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