Un voluntariado que mira al futuro
En el inicio de este Año del Voluntariado reflexionamos sobre cómo son los voluntarios y voluntarias de Cáritas y cómo prevemos que será nuestro futuro.
Con más de 70.000 personas voluntarias y cerca de 5.000 profesionales contratados, Cáritas sostiene su identidad en la acción social de la Iglesia, una acción que se apoya de manera esencial en el voluntariado.
El Año Mundial del Voluntariado, que se celebra este 2026, invita a mirar con atención quiénes son hoy las personas voluntarias de Cáritas y cómo se está preparando nuestra entidad para los retos del futuro.
Una Cáritas abierta
El horizonte que Cáritas quiere construir es inclusivo y no deja a nadie atrás. Para ello, es imprescindible una Iglesia que se detenga, como el buen samaritano, ante quienes viven en los márgenes.
Ese compromiso necesita manos disponibles y corazones abiertos, y eso define al voluntariado de Cáritas, hoy más diverso que nunca. Conviven quienes se acercan desde la fe y la vida parroquial con un número creciente de personas jóvenes que se sienten atraídas por la acción concreta y los proyectos sociales, aunque no compartan necesariamente una motivación religiosa. Esta diversidad impulsa a Cáritas a ser una organización más abierta, basada en el respeto mutuo y en el valor del encuentro entre personas. Porque todas las personas son válidas desde el respeto, y porque el encuentro entre ellas es una oportunidad para conocer a Jesús.
Cáritas apuesta por un voluntariado que trabaje para:
- Desvelar las injusticias y no silenciarlas, porque nuestro voluntariado es denuncia profética y consuelo para quienes se encuentran en las periferias de la vida.
- Tender puentes entre orillas que parecen lejanas. El voluntariado es ese puente humano que escucha y acompaña.
- Participar, vivir la fe en comunidad. El voluntariado de Cáritas es acción social, pero también vida cristiana en el barrio, en la parroquia, en el entorno.
- Recrear, que es soñar con los ojos abiertos, porque nos mueve la utopía, la esperanza de un mundo mejor, inclusivo, para todas las personas. Implica empezar a construir el Reino de Dios aquí y ahora.
En este Año del Voluntariado, Cáritas ha realizado un diagnóstico para definir los retos hasta 2030. Nuestra identidad permanece firme, pero con las puertas abiertas para acoger, compartir la vida y la fe y hacer comunidad siempre al servicio de los más vulnerables.
Fotografía: Inma Cubillo. Cáritas Española

