Cooperación internacional06/08/2026

Pueblos indígenas: la defensa de la tierra y de la vida

El día 9 de agosto se celebra el Día Internacional de los Pueblos Indígenas

El día 9 de agosto celebramos el Día Internacional de los Pueblos Indígenas, una fecha establecida por Naciones Unidas para reconocer la riqueza de la diversidad cultural que los pueblos indígenas representan y la importancia de su lucha por sus territorios y por sus formas diversas de ser, de estar y de habitar el mundo.

En todo el mundo, los pueblos indígenas continúan levantándose y movilizándose de forma permanente en defensa de sus derechos. Los grandes intereses económicos persisten en sus estrategias de violencia y de control de los territorios y de los bienes comunes, mientras que los Estados aún están muy lejos de cumplir con sus obligaciones y sus compromisos.

Defensa de sus tierras

La principal reivindicación de los pueblos indígenas, la madre de todas las luchas, es el acceso y la titulación y protección de sus tierras tradicionales. Los pueblos indígenas establecen con sus territorios un vínculo de pertenencia – cultural, espiritual, societaria y epistémica – que supera y transciende la perspectiva de propiedad y de explotación que es propia de la lógica del mercado y del capital.

Por eso, la lucha permanente y resistente por sus tierras, enfrentando intereses económicos gigantes, siempre fue, y aún hoy continúa siendo, la lucha más importante, la disputa nuclear. Los pueblos indígenas no solo reivindican las tierras frente al poder económico; reivindican también el sentido y perspectiva de la relación con la tierra. Se trata de un contraste civilizacional.

Para los pueblos, el territorio es el lugar donde se es, donde se puede ser, de forma diversa, posible, colectiva; para el modelo de producción capitalista, la tierra es lo que se posee como espacio de explotación y de acumulación. Esta es la cuestión fundamental que está en juego.

Este año, el mismo día 9 de agosto, mientras en muchos lugares del mundo habrá discursos y reconocimientos oficiales, en Brasil los pueblos indígenas estarán atentos a una decisión fundamental que debe ser tomada por el Tribunal Constitucional. Actualmente, a pesar de que los derechos territoriales de los pueblos indígenas están plenamente reconocidos en la Constitución del país, muchas comunidades permanecen expulsadas de sus tierras, viviendo en campamentos improvisados en arcenes de carreteras, bajo lonas y sin tierras que les permitan plantar para alimentarse. Y aquellos pueblos que consiguieron permanecer dentro de sus tierras originarias, son amenazados, principalmente en la Amazonia, por la invasión permanente del agronegocio de exportación, de las madereras, mineros y empresarios agrícolas, o incluso por grandes proyectos de infraestructura que fueron instalados dentro de los lugares que habitan. 

El desafío de la Iglesia

Durante uno de los encuentros del proceso de escucha que fue realizado antes del Sínodo de la Amazonia, un indígena afirmó: “La Amazonia es un lugar de territorios robados”. Esta frase fue recogida en la exhortación apostólica “Querida Amazonia”.

Por tanto, el desafío que tenemos las organizaciones de Iglesia como el CIMI (Consejo Indigenista Misionero) y Cáritas, es ayudar a detener el espolio territorial en la Amazonía, y al mismo tiempo, contribuir a que todos los pueblos indígenas del mundo puedan tener su vida y sus territorios respetados, libertados, para dar continuidad a sus propias formas de ser.

Porque, además,  no podemos olvidar que los pueblos indígenas muestran caminos necesarios para todos nosotros, para poder superar la profunda crisis social y ambiental que vivimos.