Por un ingreso mínimo vital efectivo
La burocracia impide a muchas personas en exclusión recibir el IMC
El Ingreso Mínimo Vital (IMV) es, para Cáritas Española, una medida imprescindible, pero no llega a muchas personas en exclusión. Ese es el caso de María del Carmen Quinto, una mujer residente en Murcia y acompañada por Cáritas, que, a pesar de encontrarse en situación de vulnerabilidad, no es receptora del IMV. “He pedido tres veces el ingreso mínimo; dos veces me archivaron la petición y una me la denegaron, todo por problemas de tiempos y trámites administrativos”, cuenta María del Carmen.
Finalmente le concedieron una ayuda para la infancia de poco más de 200 euros. “Me he tirado un año cobrando 208 euros y ahora me ha bajado cuatro -lamenta esta madre murciana de un niño con necesidades-; cómo voy a pagar las terapias de mi hijo y sacarle adelante con 204 euros”.
Nuestra propuesta
Por eso, una de las propuestas de Cáritas Española para las elecciones generales del 29 de noviembre, es simplificar el IMV para que sea un derecho real, no una carrera de obstáculos.
Así, lo que pedimos a los diferentes partidos políticos es reformar el Ingreso Mínimo Vital para corregir exclusiones, simplificar requisitos y procedimientos, reducir los tiempos de resolución, garantizar que llegue a quien lo necesita, y mejorar la coordinación con las prestaciones de las comunidades autónomas.

