29 Agosto 2019

Nuestra casa en llamas

La Amazonía arde.

La Amazonia arde durante las sequías, pero no a causa de las sequías. Se quema porque hay demanda de pastos y tierras de cultivo y distintos gobiernos no solo no incluyen el desarrollo sostenible en sus planes, sino que alientan la deforestación. En este contexto, Cáritas se moviliza para defender los derechos de los habitantes de la Amazonía y proteger el patrimonio natural.

Desde la selva boliviana, Omar Vargas Vílchez – Secretario Ejecutivo de Caritas Pando, Bolivia – nos cuenta en primera persona lo que están suponiendo estos graves incendios en la Amazonía.

“Es muy lamentable lo que ha sucedido y viene sucediendo -dado que aún no terminó- con los incendios en la parte de la panamazonía de Bolivia, más propiamente en el departamento de Santa Cruz de la Sierra, en las localidades de San Ignacio, San Miguel de Velasco, Roboré, Puerto Suárez y otros. Al momento han afectado y totalmente quemado más de 1 millón de hectáreas de bosque, los cuales, a decir por los expertos, demorará varias décadas en reponerse siendo un daño medioambiental de considerable magnitud. Además de haber afectado varias áreas protegidas, la imagen que no se ve en el exterior es cómo afecta a los pueblos indígenas que allí viven.

Es muy doloroso que nuestro gobierno, en tamaño acto de soberbia, no aceptase la ayuda extranjera ofrecida por varios países hace semanas (estos incendios ya datan de hace más de 3 semanas), hace un par de días que recién el avión “supertanker” está operando en la región ayudado por algunos helicópteros, avionetas y bomberos. En la actualidad el gobierno ha aceptado la ayuda y tenemos apoyo de voluntarios de Argentina, Estado Unidos y también de Perú que están próximos a llegar.

Todo lo vivido tendrá que ser analizado necesariamente por las autoridades de nuestro gobierno central y departamental. Hace unos meses el gobierno y con el pretexto de buscar mercado para la carne bovina de Bolivia en China, autorizó mediante decreto la quema de millones de hectáreas mediante chaqueo, para conseguir pasto para el ganado (expansión de la frontera agrícola). Esta es una situación muy discutida en nuestro país, dado que la vocación productiva de esa zona no es agrícola sino forestal.

Esta lección dolorosa deberá dar lugar a nuevos debates sobre la necesidad de mejorar nuestra economía del país, pero sin poner en riesgo la ecología y principalmente el famoso “pulmón del mundo” el cual ahora llora a nivel mundial por la pérdida de ese bosque.

Igual situación está pasando en el país hermano de Brasil, donde tumbar el bosque amazónico para expandir la frontera agrícola es el modelo de desarrollo elegido por los gobiernos basado en la extracción de recursos naturales a expensas de la naturaleza”.