Voluntariado05/03/2026

Mujeres que hacen posible Cáritas cada día

Durante años, Esperanza Moratilla Moreno trabajó como administrativa en Cáritas Diocesana Sigüenza-Guadalajara. Hoy, tras una década como empleada y ocho años como voluntaria, sigue acudiendo cada lunes para realizar una labor silenciosa pero esencial: cuidar las cuentas y la organización que permiten que los proyectos de Cáritas salgan adelante.

Me llamo Esperanza Moratilla Moreno y desde hace ocho años soy voluntaria en Cáritas Diocesana Sigüenza-Guadalajara, después de haber trabajado durante una década como administrativa en la entidad.

Vengo todos los lunes durante cuatro horas y mi lugar está en el área de administración. Siempre digo que hago un trabajo invisible, de esos que no salen en las fotos, pero que son imprescindibles para que todo funcione.

Yo no estoy en primera línea repartiendo alimentos ni acogiendo a las personas que más lo necesitan. Mi labor es otra: organizar, revisar cuentas, gestionar recursos y cuadrar números para que cada proyecto pueda salir adelante. Manejar bien el dinero y la documentación es una forma muy concreta de cuidar a las personas. Si las cuentas no salen, los proyectos tampoco. Y eso lo tengo muy claro.

Para mí, estar aquí también es una manera de agradecer. Cuando tenía 50 años, en plena crisis económica, me quedé en paro. Nadie apostaba por alguien de mi edad. Sin embargo, Cáritas me dio una oportunidad y me contrató cuando otros ni siquiera me llamaban para una entrevista. Aquello no se me ha olvidado nunca.

Empecé como voluntaria para devolver ese gesto, ese voto de confianza. Y lo que iba a ser un “gracias” temporal se convirtió en algo que forma parte de mi vida.

Mis compañeras de administración, las trabajadoras, me tratan de maravilla. Me siento una más del equipo. Vengo feliz y me voy más feliz todavía.

No me siento más empoderada como mujer por hacer voluntariado, sino como persona. En casa lo vivimos de forma natural, ya que mi marido también es voluntario de Cáritas. Para nosotros lo importante es ayudar a los demás en igualdad y así lo hacemos. Yo no necesito demostrar nada, solo sentirme útil y en paz conmigo misma.

Quiero ser voluntaria de forma indefinida. Seguiré viniendo cada lunes mientras la cabeza me aguante. Porque aquí encontré una oportunidad y también un hogar junto a mis compañeras.