Cooperación internacional18/03/2026

Mujeres guardianas del agua en el Sahel

Con motivo del Día Internacional del Agua, que se celebra el 22 de abril, queremos recordar el importante papel que tienen las mujeres del Sahel en la gestión de este recurso esencial para la vida.

En el corazón de África se extiende el Sahel, una región semiárida, de tierra áspera y luminosa. Fronteriza con el desierto del Sahara, es una tierra de oportunidades, de abundantes recursos humanos, culturales y naturales; sin embargo, es también una de las regiones más pobres y frágiles del planeta.  

Bajan los recursos hídricos

La crisis compleja que afronta, no se debe a una sola causa sino a la suma de muchos frentes abatidos. Profundos problemas políticos, sociales, de seguridad, económicos, medioambientales. El clima cambia más rápido de lo que las comunidades pueden adaptarse: se incrementan las temperaturas, aumentan las sequías y se acortan las estaciones húmedas, afectando el acceso a recursos hídricos, disminuyendo la fertilidad del suelo y debilitando los ecosistemas.

Según Naciones Unidas (2025) en las dos últimas décadas, la disponibilidad del agua en el Sahel se ha reducido en más de un 40 %, debido en gran medida a las perturbaciones climáticas y a los conflictos recurrentes, que han afectado a las infraestructuras hídricas y al acceso a las fuentes de agua y han provocado el desplazamiento de las comunidades. Solo el 72 % de la población tiene acceso a agua potable, frente al 90 % a nivel mundial, lo que deja a unos 96 millones de personas sin un suministro de agua adecuado. 

El papel de la mujer en la gestión del agua

En este contexto, la carga de tareas que recae sobre las mujeres en torno al recurso esencial para la vida se intensifica en un Sahel cada vez más marcado por los efectos del cambio climático. Aun cuando son ellas quienes asumen las tareas de abastecimiento y manejo cotidiano del agua en los hogares, a menudo son excluidas de los procesos de toma de decisiones. El avance en el control de amplias zonas de Mali, Burkina y Níger por parte de los grupos yihadistas está teniendo como consecuencia una retirada progresiva de la mujer de la vida pública.  

Aun así, pese a las dificultades, las mujeres continúan siendo agentes de cambio en sus comunidades, liderando la mediación social y desempeñando un papel fundamental en la gestión de la crisis. En un contexto como este, la gestión del agua -una tarea que ellas desempeñan desde siempre- es fundamental. Son ellas quienes deciden sobre el agua para beber, agua para cocinar, e incluso, agua para regar los cultivos. 

En el Sahel, antes de que el agua se transporte o se consuma, alguien debe decidir cómo se usa: casi siempre, una mujer. 

El apoyo de Cáritas Española

Cáritas Española ha participado en Burkina Faso en proyectos de construcción de puntos de agua (pozos) equipados con bombas manuales que han contribuido a reducir las tareas penosas que suponía para las mujeres el suministro de agua a los hogares. 

Un paso más allá en el papel protagonista que juega el género en torno este recurso, ha sido el trabajo con las Asociaciones de Usuarios de Agua (AUA) y los comités locales del agua. En ellos se ha conseguido que mujeres formadas en el rol de gestión y control del recurso, formen parte de estas estructuras. En 14 comunidades de la región de Kaya la participación de las mujeres en estos órganos ha sido tan significativa que ha alcanzado hasta el 58 % en comités locales y 50% en AUA, lo que refleja una voluntad de inclusión en la gobernanza local. 

Por su parte, en Mali se han construido sistemas de suministro de agua potable (pozos y estanques) que han servido tanto para el abastecimiento de los hogares como para el riego de las zonas de huertas hortícolas de la comunidad (torres de agua). En la misma medida se ha impulsado la incorporación de mujeres en puestos de gestión para la buena utilización del recurso hídrico, y también la sostenibilidad de las asociaciones y comités locales. 

Para nosotros el trabajo con mujeres constituye un ancla muy valiosa en el desarrollo de un proyecto, por su peso, su conocimiento y su arraigo en la comunidad. Un recurso tan esencial para la vida  como es el agua, debe gestionarse con prudencia y en armonía con el entorno, una tarea que las mujeres del Sahel conocen bien y que, en muchos casos, está contribuyendo a fortalecer su reconocimiento y papel dentro de las comunidades.