«Me conocen como ‘Mama Shuja’, que significa ‘mujer valiente’ en swahili»
Philomène Bungilila Wabulakombe es una mujer congoleña lideresa en su comunidad de Kivu del Sur
Philomène Bungilila Wabulakombe es una mujer congoleña referente en su comunidad. A sus 51 años, Philomène, hoy separada, ejerce como secretaria del CLOC Luntukulu, en el territorio de Walungu. Los CLOC son Comités Locales de Organización Comunitaria que Cáritas Bukavu y Cáritas Kasongo pusieron en marcha en la República Democrática del Congo para
identificar y denunciar violaciones de derechos humanos y promover la resolución pacífica de conflictos.
Antes de ser miembro de CLOC, ¿cuál era su papel en la comunidad?
Era una mujer normal, que me ocupaba de mi marido y mis hijos. También supervisaba a las madres de Luntukulu que trituran piedras y transportan sacos de arena que contienen oro desde la mina Nyamadava hasta el lugar de procesamiento de las mismas
Aunque era representante de estas personas, conocidas como “twangeuses”, yo era tan discriminada y marginada en mi comunidad como cualquier mujer. No podíamos participar en las reuniones para la toma de decisiones, según la costumbre retrógrada de nuestro entorno, y nosotras, como mujeres, lo aceptábamos así.
¿Cómo empezó su trabajo en el CLOC?
Un día, cuando regresaba del trabajo diario, oí a gente que circulaba con megáfonos por el pueblo diciendo que se iba a organizar una Barza comunitaria (reunión) en el pueblo, y sentí curiosidad. Allí estaban los jefes locales, el representante de Cáritas Bukavu y una multitud inmensa. Se explicó en qué consistía el CLOC. Presente mi candidatura para formar parte del mismo, y para mi gran sorpresa me eligieron junto con otras catorce personas, entre ellas, seis mujeres. Así fue como, por casualidad, me convertí en miembro con el cargo de vicesecretaria.
Actualmente soy secretaria del CLOC, agente psicosocial, alfabetizadora y presidenta de nuestra mutua de microcréditos.
Además, sigo siendo la presidenta de la asociación de madres que trituran piedras preciosas y soy concejala de mi pueblo.
¿Ha cambiado su vida en los últimos años?
Sin duda. Me he convertido en una mujer luchadora, soy conocida como “Mama Shuja”, que significa «mujer valiente» en swahili.
A nivel personal, Cáritas y el CLOC me han ayudado a sostener a mi familia a través de los créditos que solicito. Con este crédito, me dedico a la venta de brasas, lo que me reporta beneficios que me permiten cubrir las necesidades básicas, como los gastos de estudios de mis hijos, alimentación, atención sanitaria, etc.
A nivel comunitario, Cáritas me ha capacitado en derechos humanos, junto a los líderes locales de nuestra comunidad. Ellos han comprendido que las mujeres podemos ayudarles de manera válida, y han comenzado a invitarme a todas las reuniones de toma de decisiones.
Las actividades para luchar contra la violencia de género, que llevamos a cabo con el apoyo de Cáritas, me han dado una consideración relevante en nuestro pueblo. Esto hace que los líderes locales nos envíen casos y viceversa.
Antes del proyecto CLOC, ¿qué dificultades encontraban las mujeres de su comunidad?
Las mujeres teníamos enormes dificultades en nuestra comunidad. Éramos consideradas un objeto sin valor y excluidas de las herencias familiares. Una mujer de Luntukulu no se atrevía a hablar en presencia de los hombres y mucho menos a participar en una reunión de toma de decisiones con ellos. Desconocíamos nuestros derechos. Debíamos seguir las costumbres de nuestra tierra, independientemente de si se ajustaban o no a la ley del país.
¿Qué le pediría a Cáritas?
Pedimos a Cáritas Bukavu que continúe capacitándonos hasta que seamos autónomos; también le pedimos que considere ampliar su radio de acción en nuestro entorno de Luntukulu, creando otros CLOCS. Y por último rogamos a Cáritas que no nos abandone por completo, aunque seamos autónomos.

