Análisis y reflexión05/02/2026

La voz de Bakhita: dignidad, justicia y fraternidad

El 8 de febrero la Iglesia celebra la festividad de Santa Josefina Bakhita y la Jornada Mundial de Oración y Reflexión contra la Trata de Personas.

Santa Josefina Bakhita fue silenciada durante años por la esclavitud, pero su vida se convirtió en un grito de dignidad que sigue resonando hoy. En un mundo donde muchas mujeres continúan siendo explotadas y violentadas, su voz nos interpela y nos invita a no callar ante la injusticia.

Escuchar para transformar

Escuchar es el primer paso para transformar. Las mujeres en situación de prostitución o víctimas de trata han sido demasiadas veces juzgadas, cuestionadas o ignoradas. Generar espacios de escucha segura es fundamental para romper el aislamiento y comenzar procesos de sanación que respeten la autonomía y la dignidad.

La violencia machista, la prostitución y la trata no pueden entenderse como decisiones individuales desconectadas del contexto. Son el resultado de estructuras que colocan a las mujeres en situaciones de vulnerabilidad y que normalizan la explotación de sus cuerpos. Nombrar estas realidades es una forma de resistencia.

 

Desde una fe cristiana comprometida, no podemos permanecer neutrales. Creemos en un Dios que se hace cercano, que camina con quienes sufren y que llama a la justicia. Acompañar sin paternalismos, reconocer la fuerza de cada mujer y defender sus derechos es parte de nuestra misión.

Cáritas siembra esperanza

Cáritas construye cada día una red de esperanza formada por equipos profesionales, voluntariado y comunidades comprometidas. Una red que sostiene, protege y abre caminos de futuro, convencida de que nadie sale sola de la violencia y de que la fraternidad es una herramienta poderosa de transformación social.

Romper estigmas es también una tarea urgente. Señalar a las mujeres nunca ha sido la solución. Reconocerlas como hermanas, como ciudadanas con derechos, es un paso imprescindible para avanzar hacia una sociedad que no tolere la explotación ni la desigualdad.

En este mes de febrero, la voz de Bakhita nos anima a comprometernos con la vida y la dignidad. A ser comunidad que acoge, que denuncia y que transforma. Porque solo desde la justicia y la fraternidad podremos construir un mundo donde ninguna mujer sea esclavizada y donde la esperanza tenga la última palabra.

Sembrar esperanza es comprometernos con la vida, con la justicia y con la dignidad de todas las mujeres de forma concreta, desde la denuncia, el acompañamiento y la oración. Durante esta semana, en muchas ciudades se organizarán vigilias parar orar por la paz y una relaciones más justas y dignas para todas las personas. Creer que otro mundo es posible y trabajar para hacerlo realidad es nuestro reto.

Fotografía: Juan Della Torre. La Machi