«La persona puede comprar lo que quiera, como quiera y cuando quiera»
Luis Martínez, voluntario del equipo de Acogida de Cáritas en la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús (Cáritas Diocesana de Valencia), comparte cómo las tarjetas prepago solidarias han transformado la forma de acompañar a las familias que acuden a la entidad.
Desde su puesta en marcha, en marzo de 2021, el equipo ha realizado 1.195 recargas, ha acompañado a 157 hogares y ha destinado 39.003 euros para facilitar la compra de productos de primera necesidad.
Pero, como subraya Luis, el verdadero valor de esta herramienta va mucho más allá de las cifras.
«Cuando abrimos un expediente, escuchamos la situación de la familia y analizamos sus ingresos, gastos y necesidades. A veces la mejor ayuda no es solo la alimentación, sino reducir otros gastos, reorganizar una deuda o derivar a otros recursos que les permitan salir adelante».
Las tarjetas permiten adquirir alimentos, productos de higiene, medicamentos o recargar el bonobús, y pueden utilizarse en cualquier establecimiento con datáfono. Esto ofrece a las personas una mayor libertad para decidir dónde y cuándo comprar, respetando sus necesidades, su cultura, su edad o su estado de salud.
Además, favorecen el comercio de proximidad, ya que las compras pueden realizarse en los pequeños establecimientos del barrio y no únicamente en una gran superficie.
Para Luis Martínez, las ventajas son claras: desaparecen las colas, se evita el estigma de la ayuda alimentaria y cada familia puede elegir lo que realmente necesita.
«Autonomía, dignidad, comercio de proximidad y respeto a los gustos y necesidades de cada persona. Todo eso favorece la tarjeta prepago.»
El perfil mayoritario de las personas acompañadas son mujeres con hijos e hijas menores, muchas de ellas procedentes de Colombia y Venezuela, en hogares monoparentales y, en numerosos casos, en situación administrativa irregular. La falta de autorización para trabajar incrementa su vulnerabilidad y dificulta el acceso a una vida autónoma.
Como resume Luis, la mayor fortaleza de esta iniciativa es sencilla y profunda a la vez:
«La persona puede comprar lo que quiera, como quiera y cuando quiera».
Porque en Cáritas no solo ofrecemos una ayuda económica. Acompañamos para que cada persona recupere autonomía, preserve su dignidad y pueda construir su propio proyecto de vida.

