La paz es posible en Colombia
Comunicado del Grupo de Trabajo por Colombia (GTC) y el Secretariado Nacional de Pastoral Social – Cáritas Colombiana (SNPS-CC),
Las Cáritas que integran el Grupo de Trabajo por Colombia (GTC) -del que forma parte Cáritas Española- y el Secretariado Nacional de Pastoral Social – Cáritas Colombiana (SNPS-CC), reunidos en Bogotá del 14 al 17 de octubre de 2026, reafirman su solidaridad con las comunidades y su opción por la reconciliación y la paz.
Este es el comunicado que han publicado
Inspirados en el Evangelio, la Doctrina Social de la Iglesia y las orientaciones de la Conferencia Episcopal de Colombia en “Hacia una pastoral para la reconciliación y la paz”, afirmamos que la paz exige defender la vida, restablecer relaciones justas y cuidar la casa común: una misión que trasciende los cambios de gobierno y convoca a toda la sociedad.
Hemos constatado que:
- Persiste una transformación de las violencias y el recrudecimiento de las afectaciones sobre las comunidades más allá de las fronteras de nuestro país. Más de 8 millones de personas viven bajo
la influencia de algún grupo armado no estatal y, entre 2025 y 2026, las personas con necesidades de protección aumentaron un 35,7 %. Las disputas territoriales, los confinamientos, desplazamientos, el reclutamiento, uso y utilización de menores de edad para la guerra, las
economías ilícitas, sumadas a las emergencias climáticas y al aumento de la movilidad humana, restringen derechos, limitan el acceso humanitario y resquebrajan la autonomía comunitaria. Esto produce graves riesgos particularmente a menores de edad, mujeres, líderes sociales, defensores
de derechos humanos y ambientales, y a nuestros agentes pastorales. - La injusticia social y el deterioro ambiental hacen parte de una misma crisis. La minería irresponsable, la deforestación y la crisis climática afectan los territorios y los medios de vida de las poblaciones.
- Construir la paz en Colombia implica afrontar de raíz las desigualdades, el acceso a la tierra, al trabajo y a la vivienda, así como garantizar para todas y todos las condiciones que permiten vivir dignamente.
- Las comunidades poseen saberes y sostienen prácticas para cuidar la vida, reconstruir el tejido social y construir la paz y la reconciliación.
Hacemos un llamado:
a) A los actores armados, a abandonar la violencia y avanzar hacia el fin de las violencias. Exigimos el cese de las agresiones contra la población civil, el reclutamiento, las restricciones a la movilidad, y el respeto a los derechos humanos. Respaldamos el diálogo y los acuerdos humanitarios como una forma de proteger los derechos fundamentales de las comunidades.
- Al Estado colombiano a implementar integralmente el Acuerdo de Paz y junto a las autoridades territoriales, a garantizar la protección de las comunidades y sus liderazgos, prevenir las agresiones y asegurar la atención integral a las víctimas. Así mismo, proteger el derecho a la participación política, a la protesta social y a la construcción de la paz sin estigmatizarlas ni criminalizarlas.
- A la comunidad internacional a seguir apoyando la implementación del Acuerdo de Paz, para garantizar a las víctimas los derechos, a la verdad, la justicia, la reparación y la no repetición.
- A las instituciones y a toda la sociedad colombiana a no desencantarse de la salida dialogada a todos nuestros conflictos. El porte de armas por parte de ciudadanos y la venganza solo alimentan la espiral de la Guerra.
- A los sectores políticos y económicos, a impulsar un desarrollo equitativo, sostenible y solidario y a combatir la corrupción para garantizar los derechos territoriales y todas las formas de vida presentes en nuestros territorios.
- Invitamos a las diversas confesiones religiosas, la academia y las organizaciones sociales a fortalecer la educación para la paz y el diálogo frente a la fragmentación social.
Nos comprometemos a:
- Acompañar las iniciativas de paz de las comunidades, solicitar la implementación integral del Acuerdo de Paz, apoyar la salida dialogada de los conflictos, contribuir a la no estigmatización de la paz y aportar a la construcción de la memoria histórica.
- Promover el reconocimiento de los Diálogos Pastorales, como una herramienta legítima para garantizar el acceso humanitario y protección de las comunidades afectadas por los conflictos
armados. - Proteger a los liderazgos sociales y ambientales, los defensores de derechos humanos y las redes comunitarias.
- Visibilizar los impactos de la minería irresponsable y las economías ilegales transnacionales promoviendo acciones de justicia socioambiental.
- Renovamos nuestra esperanza en una Colombia reconciliada, donde cada persona pueda vivir sin miedo y sin violencias. La paz nos convoca a todos y exige compromisos cotidianos y sostenidos.

