Haití, el país de la desesperanza
Los haitianos luchan por sobrevivir en un Estado fallido y acosado por las bandas criminales
Desde el asesinato del presidente Jovenel Moïse en 2021, la situación en Haití empeora día a día. Las bandas se han hecho con el control territorial sembrando el terror y la violencia como lenguaje impositivo.
Las familias, o lo que queda de ellas, sin importar la edad, huyen monte a través hasta encontrar lugares donde poder permanecer a salvo. Al principio, intentan recuperarse de las horripilantes vivencias de la huida y asumir la incapacidad de volver atrás; después deben buscar cómo empezar una nueva vida en lugares donde la pobreza, la miseria y la falta de oportunidades están asentadas.
No hay pescadilla que se muerda la cola, porque no hay comida y la que llega es insuficiente para asegurar una alimentación completa a todos.
Una pesadilla es lo que viven en Haití ahora mismo nuestros hermanos y una pesadilla que dura ya demasiados años.
Visita de Cáritas Española
Desde hace tiempo la República Dominicana dificulta la entrada a Haití y mantiene restricciones importantes para la salida de este país. Y aunque no fue sencillo, hace unos días conseguimos visitar al personal de nuestras Cáritas hermanas de Fort Liberté e Hinche que se desvive por atender a los cada vez más numerosos desplazados por el contexto de violencia en el que está inmerso el país.
Han sido unos días de privación en muchos sentidos y hemos sido testigos de condiciones de vida muy difíciles, que ya duran demasiado y afectan a multitud de familias desplazadas y locales. Escuchar a muchos haitianos decir “llevamos la miseria en nuestro ADN, nacemos con ella” es duro, pero cuánta verdad esconde esta frase para generaciones que van encadenado miseria, destrucción y violencia
Pero también escuchamos otro mensaje más esperanzador por donde pasamos: “Vuestra visita ha sido un verdadero signo de esperanza para nosotros. Gracias por llegar hasta aquí, por conseguir hacer lo imposible y venir a vernos para fortalecer aún más los lazos de amistad y solidaridad. Gracias por vuestra disponibilidad, por la sensibilidad hacia los más pobres y por el inmenso cariño que nos demostráis estando a nuestro lado”.

