Gracias. Sin vosotras, Cáritas no sería la misma
Con motivo del Día de las Personas mayores, conocemos el testimonio de Alicia Arto Olivan, voluntaria en Cáritas Diocesana de Zaragoza.
Cáritas forma parte de mi vida desde la infancia. Recuerdo ir con mis padres a la tómbola que se montaba en la plaza Aragón (Zaragoza) y esperar con ilusión la sorpresa que nos ponía en el boleto.
Hice talleres de monitora de tiempo libre con Cáritas. Fui a las colonias de verano con niños en Zaragoza, Canfranc y Aliaga. Hice acogidas en la parroquia de mi barrio. Acompañé a los residentes de la residencia Santa Teresa. Actualmente acompaño por teléfono a personas en situación de soledad.
Cambiar la mirada
Veo que han sido muchas las tareas y servicios que he realizado, y de todos he aprendido mucho, y me ha ayudado a cambiar la mirada. Todavía estoy en ello. He aprendido a valorar a todas las personas con las que he estado y convivido, trabajadores y voluntarios incluidos. Es hermoso poder hacer por otras personas, y sobre todo sentir esa corriente de amor y fraternidad que se crea, sin olvidar “el hoy por ti y mañana por mí”.
Cáritas ha sido y es un instrumento que anima mi fe y ayuda a ver en el otro una obra del Creador, y me empuja a seguir construyendo el Reino.

