Voluntariado05 Diciembre 2018

Gracias por vuestro compromiso

En el Día del Voluntariado, queremos homenajear a nuestros 84.000 héroes. Ellos son el alma de Cáritas.

GRACIAS.

Gracias a todas las personas voluntarias de Cáritas. Gracias porque vuestro compromiso ha mejorado el mundo.

Gracias por vuestras horas echadas sin medida. Por lo restado a tantas otras posibilidades en vuestras vidas. Por los cansancios que no cuentan cuando se trata de hacer algo por los demás.

Gracias por vuestras sonrisas que alegran el día, por vuestras miradas limpias que abren corazones, por vuestras palabras de consuelo que acurrucan el bebé que cada persona lleva dentro, por vuestras manos tendidas que acarician salvando oscuridades. 

Gracias por quitarle importancia a vuestros propios dolores, por otorgar a los otros los puestos de honor en el banquete de vuestra existencia; gracias por vuestros errores que os hacen humanos, por vuestros aciertos que os hacen divinos, por vuestros abrazos que os hacen hermanos.

Gracias por las lágrimas vertidas en el encuentro con historias que os conmocionan, por la sensibilidad a flor de piel que se hace compasión ante tanto sufrimiento injusto, por dejar que os afecten los rostros, los nombres, las vidas de tantos frágiles o descartados.

Gracias por estar a las duras y a las maduras. Por hacer cosas que son locuras a los ojos de muchos, por haber aprendido el hermoso lenguaje del amor que se convierte en entrega, olvido de sí, sacrificio, don, gratuidad… Gracias por saberos pobres instrumentos en manos del Creador y de su Iglesia.

Gracias por ser portadores de milagros, ángeles de la guarda, contenedores de miserias ajenas, parte de aquello esencial que es invisible a los ojos. 

Gracias por ser multiplicadores de ternura, artistas del tiempo libre, héroes anónimos de batallas siempre perdidas, siempre ganadas, lonas y piquetas del hospital de campaña, brisa de Elías que refresca los rostros, altavoces que gritan silencios injustos, margaritas que solo tienen pétalos del “sí” al otro. 

Gracias por ser aprendices perpetuos del “hágase” y del “magníficat” de María, artesanos de nidos donde se asienta el Espíritu, mensajeros de la Buena Noticia de Jesús, prolongaciones del manto de misericordia del Buen Padre Dios, constructores de su Reino.

Gracias porque vuestro compromiso mejora el mundo.  

Y gracias a Dios, quien os sostiene.  

GRACIAS.