Nuestro día a día02/06/2026

«El Papa viene a abrazar el mundo de la fragilidad»

La visita del papa León XIV a España llega en un momento marcado por importantes desafíos sociales, como el acceso a la vivienda, las migraciones y el aumento de la exclusión. En esta entrevista, María González Dyne, secretaria general de Cáritas Española, reflexiona sobre el significado de este viaje pastoral, la necesidad de situar la dignidad humana en el centro de la vida pública y la oportunidad que representa la presencia del Santo Padre para renovar el compromiso de la Iglesia y de toda la sociedad con las personas más vulnerables.

¿Qué significado tiene para Cáritas Española la visita del papa León XIV en el contexto social actual?

La visita del Papa tiene un profundo valor simbólico y pastoral. León XIV comenzará y concluirá su viaje encontrándose con personas sin hogar y con quienes llegan a nuestras fronteras en situación administrativa irregular, dos de las realidades más preocupantes que vivimos hoy en España.

Como recordó el cardenal José Cobo, el Papa viene a «abrazar el mundo de la fragilidad». Para Cáritas, esta cercanía a las personas más vulnerables supone un gran impulso a nuestra misión: ser testimonio del amor de Dios y salir al encuentro de quienes más lo necesitan. Su presencia nos anima a seguir creciendo en la caridad y a sentirnos responsables del bien de los demás, especialmente de los más débiles.

Como nueva secretaria general, ¿qué mensaje le gustaría trasladar al Papa sobre la realidad de las personas más vulnerables en España?

En Cáritas vemos cada día cómo muchas personas quedan al margen de la sociedad por múltiples causas: la pérdida de redes de apoyo, enfermedades graves, procesos migratorios complejos, la dificultad para acceder a una vivienda o empleos que ya no garantizan unas condiciones de vida dignas.

A esta situación se suma, en ocasiones, la estigmatización e incluso la criminalización de quienes viven en la exclusión. Lo estamos observando especialmente en algunos discursos sobre las migraciones. Por eso es fundamental que la Iglesia siga defendiendo una visión basada en la dignidad humana y en el Evangelio, recordando que detrás de cada situación hay una persona con una historia y unos derechos que deben ser respetados.

¿Qué impacto espera que tenga esta visita en la visibilización de la pobreza y la exclusión social?

Esperamos que la visita del Papa contribuya a despertar una mayor conciencia social sobre las causas estructurales de la pobreza y la necesidad de afrontarlas de manera decidida.

También confiamos en que ayude a cambiar la mirada sobre las personas en situación de exclusión. No son meros destinatarios de ayuda, sino protagonistas capaces de aportar una visión valiosa sobre nuestra realidad social. Escuchar sus experiencias es imprescindible para construir una sociedad más humana y más justa.

¿Puede influir este viaje en las políticas públicas relacionadas con la justicia social?

El Papa viene a anunciar el Evangelio, pero ese mensaje tiene también una dimensión social muy importante. La Iglesia desempeña una labor significativa en ámbitos como la lucha contra la pobreza, la inclusión social o la promoción de los derechos humanos.

La visita de León XIV puede reforzar la conciencia de que todos los actores sociales —administraciones, organizaciones, entidades y ciudadanía— son necesarios para avanzar hacia una sociedad más justa. Cuestiones como la vivienda, las migraciones o el empleo necesitan ser abordadas desde el respeto a la dignidad de las personas y desde la búsqueda del bien común.

¿Qué papel desempeñará Cáritas durante la visita?

Cáritas acercará al Papa las realidades que acompaña cada día. Las verdaderas protagonistas serán las personas que viven situaciones de exclusión social, con sus historias, sus dificultades y también sus esperanzas.

Junto a ellas estarán los miles de voluntarios que, con su compromiso cotidiano, representan un signo de esperanza para nuestra sociedad. Personas acompañadas y voluntariado muestran el rostro de una Iglesia viva que quiere ser presencia cercana y creíble en medio de las dificultades de nuestro tiempo.

El papa León XIV ha mostrado una especial sensibilidad hacia las causas sociales. ¿En qué coincide su visión con la labor de Cáritas?

Existe una profunda sintonía. El Papa insiste en que las personas en situación de exclusión no pueden ser vistas únicamente como un problema social, sino como miembros de una misma familia humana.

Esa mirada es también la que inspira el trabajo de Cáritas. Nuestro objetivo no es solo ofrecer ayuda, sino caminar junto a las personas para favorecer procesos de transformación y recuperación de su autonomía. Esta coincidencia resulta especialmente significativa en el acompañamiento a las personas migrantes y a quienes viven situaciones de especial vulnerabilidad.

¿Cómo puede esta visita movilizar a la sociedad civil y al voluntariado?

La visita del Papa puede convertirse en una llamada a la solidaridad y al compromiso. La historia demuestra que la fe ha sido capaz de generar vínculos, abrir caminos de encuentro y promover iniciativas al servicio de los demás.

En Cáritas somos testigos diarios de esta realidad. Miles de personas dedican su tiempo y esfuerzo a acompañar a quienes más lo necesitan. Aunque muchas veces este compromiso pasa desapercibido, constituye una auténtica fuerza transformadora para nuestra sociedad.

¿Qué retos sociales urgentes le gustaría que el Papa pusiera en el centro de su mensaje?

Vivimos un momento en el que los derechos humanos atraviesan importantes desafíos. Por eso considero fundamental volver a situar la dignidad humana en el centro.

La dignidad de cada persona no depende de su situación económica, de su origen o de sus circunstancias. Es un valor inherente que debe ser protegido y promovido siempre. Recuperar esta convicción resulta esencial para afrontar los grandes retos sociales de nuestro tiempo.

Para terminar, ¿qué legado le gustaría que dejara el paso del papa León XIV por España?

Me gustaría que su visita contribuyera a fortalecer la unidad dentro de la Iglesia y también en la sociedad. En un contexto marcado por la polarización y la división, la comunión y el encuentro son más necesarios que nunca.

Si el paso del Papa nos ayuda a construir puentes, a reconocer la dignidad de cada persona y a reforzar nuestro compromiso con quienes más sufren, habrá dejado una huella profunda y duradera.