Sobrevivir y empezar de nuevo en Ucrania
Viktoriya y Halyna pertenecen a generaciones distintas, pero comparten la misma experiencia: la guerra las obligó a abandonar lo conocido y a empezar de nuevo.
Viktoriya Lukyanova es una persona desplazada interna procedente del distrito de Pokrovsk, en la región de Donetsk. Madre de cuatro hijos, se vio obligada a trasladarse a la región de Poltava para proteger a su familia de la guerra.
Rehacer la vida desde cero no fue fácil. Entre las múltiples dificultades, una se volvió urgente con la llegada del invierno: garantizar calefacción y condiciones dignas para sus hijos.
Cuidar del bienestar y la seguridad de los niños en circunstancias tan difíciles exige fortaleza diaria. Cuando supo que podía solicitar ayuda para afrontar el frío, tramitó rápidamente la documentación como madre de familia numerosa y persona desplazada interna.
Gracias al apoyo de Cáritas Ucrania, recibió 19.400 UAH para cubrir necesidades urgentes: almohadas, mantas y el pago de servicios básicos. Este acompañamiento forma parte del trabajo que se desarrolla con el apoyo de la red de Cáritas Internacional, para que las familias afectadas por la guerra puedan afrontar el invierno con mayor protección y dignidad.
Gracias a esta ayuda, la familia pudo preparar su hogar para el frío y crear un entorno más estable y seguro en su nuevo lugar de residencia.
Aferrarse a la vida
Halyna (nombre cambiado) tiene 79 años. Hasta hace poco vivía en Kostiantynivka, en la región de Donetsk, en su propia casa: un lugar en el que había volcado su alma durante décadas.
Cuando comenzó la invasión a gran escala en 2022, su hija huyó a Alemania. Intentó convencerla de que se marchara con ella, pero Halyna no encontró fuerzas para abandonar su hogar. Entre explosiones y destrucción, decidió resistir como podía: plantando flores, cultivando verduras, hablando con sus vecinos. Aferrarse a lo cotidiano era su manera de proteger la vida.
Pero llegó un momento en que quedarse fue imposible. Sin acceso seguro a refugios y con los ataques intensificándose, tuvo que evacuar a Járkov, donde una conocida pudo acogerla.
Allí recibió apoyo de Cáritas Ucrania. La ayuda económica de emergencia, un paquete de alimentos y una silla de ruedas le permitieron afrontar las primeras semanas de adaptación a una nueva realidad.
Sin embargo, cuando recuerda ese momento, no destaca solo la ayuda material. Habla, sobre todo, de la cercanía, la escucha y la compasión recibidas.
Hoy vive en una residencia para personas mayores. Conserva un deseo sencillo y profundo: que la paz regrese a Ucrania y que su Kostiantynivka natal vuelva a florecer bajo un cielo tranquilo.

