Cooperación internacional20/09/2021

Cáritas y la construcción de la paz

Cáritas Española se suma a la conmemoración del Día Internacional de la Paz, que se celebra el 21 de septiembre.

La labor de construcción de la paz nunca ha dejado de ser urgente. Hoy, la creciente desigualdad, el cambio climático, la escasez y la malversación de la tierra, entre otros factores, exacerban la competencia por los magros recursos y dificultan la realización de los derechos. Además, la difusión de discursos de odio y de no aceptación de la diferencia pueden derivar en antagonismos de difícil resolución, y la circulación de armas contribuye a que todos estos conflictos adquieran más fácilmente un cariz violento que, al generalizarse, perturba profundamente la vida de las personas y las priva de su dignidad.

Es por esto que la construcción de la paz es uno de los ámbitos prioritarios de la acción internacional de Cáritas Española. Pero, además, esta labor hunde sus raíces, por una parte, en la Doctrina Social de la Iglesia, que tiene la paz como uno de sus ejes fundamentales; y por otra, en la legitimidad social de la que goza la Iglesia en muchos contextos. Esto la convierte en un actor clave tanto en grandes procesos de paz, como en la resolución cotidiana de conflictos y problemas de convivencia de menor intensidad, pero que pueden resultar disruptivos de la vida en comunidad.

Cáritas en contextos de guerra

Muchas de las acciones de Cáritas para construir la paz tienen lugar en contextos de violencia exacerbada o de guerra abierta. En estos contextos, Cáritas se centra en proteger la vida e integridad de las personas afectadas y restaurar la mínima convivencia necesaria para una vida digna.

Algunos ejemplos de este tipo de acciones llevadas a cabo por Cáritas son la protección y asistencia a víctimas de violencia bélica. Es el caso del programa de asistencia psico-social y salud mental y reproductiva dirigido a víctimas del conflicto en Irak, que ha atendido en el último año a 60 mujeres yazidíes para que puedan recuperar sus vidas y a 1.200 supervivientes del genocidio que han participado en talleres de consolidación de la paz.

Trabajamos por la reconciliación

Cáritas también acompaña a las comunidades en la fase inmediatamente posterior a la situación de violencia generalizada, mediante acciones de pedagogía para la paz, cuya finalidad es profundizar en la reconciliación y evitar una reactivación del conflicto.

En Colombia trabajamos en el establecimiento de la verdad sobre los crímenes de guerra cometidos, con el fin de construir una memoria colectiva que reconozca el sufrimiento de todas las víctimas, posibilite una compensación justa a las mismas, y genere un aprendizaje colectivo y promotor de soluciones pacíficas a los conflictos.

Acciones para prevenir la violencia

Pero, además, Cáritas y la Iglesia Católica entienden que la paz es mucho más que la ausencia de guerra, es decir, que las violencias vienen motivadas por desajustes y frustraciones derivadas de situaciones de injusticia social, de privaciones graves de los derechos.

Así, Cáritas trabaja por la paz también en tiempo aparentemente pacíficos, mediante la promoción de la transparencia y el buen gobierno, a través del apoyo a misiones de observación electoral, sobre todo en países africanos como Malí y República Democrática del Congo; o del fortalecimiento de las capacidades de la sociedad civil para la vida democrática, como ocurre en 6 municipios de la Sierra Nevada de Santa Marta, Colombia. Allí acompañamos a organizaciones campesinas de mujeres, jóvenes e indígenas para representar adecuadamente los intereses de la población, promover políticas públicas que los tengan en cuenta y vigilar que los recursos públicos se gestionan correctamente.

También trabajamos en la prevención de conflictos en contextos donde la alta vulnerabilidad de las personas puede degenerar en conflicto. Es el caso de la región de Mindanao, en Filipinas, cuya población sufre el efecto combinado de los desastres naturales, la pandemia de la COVID-19 y la pobreza endémica, y por tanto, es proclive a tensiones sociales y de convivencia. Aquí, Cáritas apoya el establecimiento de mesas de paz en las comunidades más vulnerables (alrededor de 20.000 personas) que contribuyen a corregir factores estructurales que sustentan los conflictos, con un enfoque de fortalecimiento de los órganos de gestión de conflictos y consolidación de la paz.