Cáritas acompaña la reconstrucción tras el tifón Uwan en Filipinas
Tras el paso del tifón Uwan por Filipinas, Cáritas activó su red internacional para acompañar desde el primer momento a las comunidades más afectadas y comenzar, junto a ellas, un camino de reconstrucción con dignidad y esperanza.
Cuando el tifón Uwan azotó las costas de Filipinas en noviembre de 2025, dejó tras de sí comunidades devastadas: viviendas destruidas, familias desplazadas, falta de agua y alimentos e infraestructuras colapsadas. Desde el primer momento, Cáritas —local y global— lanzó un llamamiento de emergencia: era necesario movilizar recursos urgentes para ayudar a las poblaciones más vulnerables. En este contexto, Cáritas Española respondió de inmediato a esta llamada, activando su red internacional para aportar ayuda humanitaria e iniciar una intervención coordinada con sus Cáritas hermanas en Filipinas.
Responsable parroquial (derecha) y trabajador de Cáritas Filipinas (izquierda) observan el impacto del tifón en el municipio de Dilasag, provincia de Aurora.
Evaluación rápida y visita conjunta sobre el terreno
Gracias al trabajo colaborativo con Cáritas Filipinas —y con el apoyo de otras Cáritas nacionales— se llevó a cabo una evaluación rápida en la provincia de Aurora, una de las más afectadas. Esta evaluación permitió identificar necesidades urgentes: zonas con viviendas destruidas, comunidades aisladas por las inundaciones y familias que perdieron sus medios de vida.
En esta “primera hora” tras la emergencia —cuando todo es urgencia— el papel de Cáritas fue clave: acceso inmediato, presencia junto a la población y acompañamiento cercano. Justo lo que nuestra red internacional busca ofrecer: inmediación, coordinación y acompañamiento a largo plazo.


Responsables de Cáritas Filipinas, Española y Alemania documentan el impacto del tifón Uwan en varios municipios de la provincia de Aurora y conversan con las personas afectadas.
Atención integral: más allá de la ayuda inmediata
Tras la visita y el diagnóstico sobre el terreno, Cáritas Filipinas ha puesto en marcha diversas líneas de intervención, inspiradas en modelos de respuesta a emergencias similares a los que también implementa Cáritas Española ante catástrofes naturales, como ya se ha hecho en España ante graves inundaciones.
Las acciones contemplan:
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Asistencia inmediata: entrega de ayuda alimentaria, agua potable, kits de higiene y refugios temporales
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Apoyo psicosocial: acompañamiento a familias que han perdido su hogar o han sufrido experiencias traumáticas
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Reconstrucción: rehabilitación de viviendas, reparación de infraestructuras esenciales y restablecimiento de los medios de vida
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Prevención y resiliencia: capacitación comunitaria para afrontar futuras tormentas, fortalecimiento de viviendas y apoyo a la autosuficiencia
Este enfoque integral refleja la vocación de Cáritas de no solo “apagar el incendio”, sino de acompañar —con dignidad— el camino hacia la reconstrucción y la esperanza.
Afectado por el tifón, miembro de la cooperativa de pescadores del municipio de Dilasag. Foto: Cáritas Española.
Solidaridad internacional: más allá de las fronteras
La implicación de Cáritas Española en esta emergencia demuestra con claridad por qué la red internacional de Cáritas es fundamental: compartir recursos, experiencia, coordinación y solidaridad. Cuando un desastre golpea lejos, la ayuda no puede ni debe tardar.
Además, la acción conjunta visibiliza la fraternidad universal: quienes vivimos en contextos diferentes podemos solidarizarnos y acompañar a otras personas en momentos de especial vulnerabilidad. Esa es la fuerza de la cooperación internacional.
Un llamado a la esperanza: reconstruir con dignidad
Hoy, muchos hogares siguen bajo los escombros. Muchas familias necesitan reconstruir su vida. Pero gracias a la visita sobre el terreno, la evaluación inmediata y la movilización internacional, ya hay esperanza.
Cáritas invita a socios, donantes y personas comprometidas a sumarse a este esfuerzo común: para que la ayuda no solo llegue, sino que acompañe; para que nadie quede solo; para que la reconstrucción sea un acto de justicia y dignidad.
Porque cada gesto de solidaridad cuenta.
Cada apoyo transforma.

