Hay historias que no se cuentan con cifras, sino con respiraciones contenidas, miradas que piden ayuda y silencios que pesan. Atrapados, el corto dirigido por Iñaki Mercero nace precisamente de ahí: de la necesidad de poner rostro, cuerpo y emoción a una realidad que miles de personas viven cada día y que se reflejan en el IX Informe FOESSA sobre exclusión y desarrollo social en España
Para el actor protagonista, formar parte de este proyecto no fue una experiencia cualquiera. Creció viendo las series del padre y del hijo, y cuando supo que tendría la oportunidad de trabajar con Iñaki Mercero, lo tuvo claro: “yo quería hacer esto”. Lo que no imaginaba era la intensidad física y emocional que le esperaba dentro de una cabina que se convierte en metáfora de algo mucho más grande.
Durante el rodaje, la sensación de impotencia fue real. La falta de aire, el agobio, la certeza de que nadie escucha aunque estés pidiendo ayuda. “Desde fuera nadie me escuchaba —explica— y yo avisaba por señas desde dentro de la cabina”. Esa experiencia no era solo una interpretación: era un reflejo fiel de lo que viven muchas personas atrapadas en situaciones de exclusión.
Porque hay un atrapamiento social que es tan real como invisible. Personas que viven violencia, que duermen en la calle, que llegan de otros países sin redes, que conviven con una enfermedad o una discapacidad. Personas que se sienten impotentes porque no pueden salir de ahí. Personas que, como en el corto, piden ayuda y no siempre la encuentran.
Atrapados nos recuerda que sentirse así no es una excepción, es una experiencia profundamente humana. Y que pedir ayuda no es un signo de debilidad, sino de valentía. En nuestra sociedad existen muchos “paisajes de cantera”, muchos espacios donde la exclusión encierra, aísla y deja sin voz.
Este corto es, ante todo, un acto de verdad. Porque esto ocurre. Porque la exclusión existe, aunque no siempre la miremos de frente. Y porque, como advierte el propio actor, “quien crea que esto no le toca es que todavía no ha despertado del sueño”.
En Cáritas lo vemos cada día. Y por eso seguimos estando al lado de quienes hoy están atrapados, acompañando, abriendo salidas y recordando que siempre hay una puerta que merece ser buscada.