Acción social20/08/2026

Derecho a disfrutar, convivir y crecer

Las Escuelas de Verano de Cáritas en Albacete, Caudete, Hellín y Tobarra, generan espacios de ocio educativo y de convivencia para los niños y niñas a los que acompañan.

Cuando llegan las vacaciones escolares, el verano no significa lo mismo para todos los niños y niñas. Para algunos es tiempo de viajes, campamentos, piscina…. Para otros, las posibilidades de disfrutar de un ocio educativo y de espacios de convivencia son mucho más limitadas. Y esa diferencia habla, en muchos casos, de desigualdad.

Es una realidad que Cáritas conoce bien a través de su acompañamiento a las familias. La Fundación FOESSA lleva años advirtiendo sobre la transmisión intergeneracional de la pobreza y sobre la dificultad de romper ese ciclo cuando las desigualdades atraviesan diferentes dimensiones de la vida. De ahí la importancia de una intervención integral que sitúe en el centro los derechos, la inclusión y la comunidad.

Por eso, durante los meses de verano, Cáritas Diocesana de Albacete mantiene su compromiso con la infancia a través de escuelas de verano y otras propuestas socioeducativas en Albacete, Caudete, Hellín y Tobarra. Estos espacios están pensados para jugar y pasarlo bien, pero también para relacionarse con otros niños y niñas, descubrir, aprender y sentirse parte de un grupo.  No son únicamente una respuesta para ocupar las mañanas durante las vacaciones, sino una oportunidad para generar experiencias positivas y entornos seguros en los que cada niño y cada niña pueda participar.

Detrás de una mañana de piscina, un taller o un juego en equipo se aprende a esperar, a compartir, a resolver conflictos, a cuidar de lo que tenemos cerca, a escuchar al otro, a descubrir capacidades propias y a convivir con personas diferentes.

Las actividades impulsadas por Cáritas parten precisamente de esa concepción del ocio. Por eso, tan importante como aquello que se hace es cómo se acompaña. Educadores, educadoras, monitores y voluntariado están presentes durante estas semanas ofreciendo referencias positivas y creando espacios donde sentirse escuchado, reconocido y valorado.

Un verano que también permite conciliar

Las escuelas de verano, tanto la de Albacete, como la de Hellín, Caudete y Tobarra, cumplen además una función importante para las familias. Cuando termina el curso escolar, las vacaciones de los niños y niñas no siempre coinciden con las posibilidades de conciliación de madres y padres.

Para familias con empleos precarios, horarios difíciles, trabajos temporales o redes de apoyo reducidas, organizar los meses de verano puede convertirse en una dificultad añadida. Contar con espacios educativos y seguros supone también un respaldo para poder mantener el empleo, buscar trabajo, realizar una formación o atender otras responsabilidades familiares.

En algunas experiencias desarrolladas este verano, además, las propias familias han participado en actividades junto a sus hijos e hijas, como la excursión que se organizó a finales del mes de julio a Santa Pola. Pues para poder acompañar a la infancia también es necesario hacerlo de la mano de su familia y su entorno.

 

Jóvenes que deciden estar

Hay otro elemento imprescindible en estos espacios: el voluntariado. Cada verano, jóvenes dedican parte de sus vacaciones a acompañar a niños y niñas, preparar actividades, compartir juegos, escuchar y participar en estos espacios. Algunos llegan como parte de su proceso formativo como monitores de actividades juveniles, dentro de nuestra Escuela de Animación; otros lo hacen desde su compromiso voluntario con Cáritas.

Para los más pequeños, su presencia significa contar con nuevos referentes. Para quienes se implican como voluntarios, la experiencia supone también acercarse a otras realidades, cuestionar prejuicios y descubrir que pueden desempeñar un papel activo en la construcción de una sociedad más inclusiva.

Miriam ha sido una de las jóvenes voluntarias en la Escuala de Verano de Cáritas. Llegó, como tantos otros, pensando en lo que podía aportar y terminó descubriendo que el intercambio iba en las dos direcciones. «Tú vas pensando qué vas a dar y realmente sales sintiendo que has recibido», explica. Después de varias semanas de juegos, gymkanas, piscina, talleres y muchas horas compartidas, asegura que la experiencia le ha permitido «abrirse a otras circunstancias» y que se marcha sintiéndose «muy querida y muy valorada».

De todo lo vivido, Lucía, otra de las voluntarias que ha participado estas semanas, se queda con las miradas de los niños «Ha sido de las experiencias más chulas que he vivido. Te vas de allí con el corazón un poquito más lleno», cuenta.

Así, estos espacios terminan convirtiéndose en lugares de encuentro donde no solo participan niños y niñas, sino que además se encuentran familias, jóvenes, equipo técnico, voluntariado…. Personas distintas que comparten tiempo y experiencias y que descubren, durante unas semanas, que acompañar también significa dejarse transformar por el encuentro con el otro.

 

Este tipo de iniciativas forman parte de los Proyectos de Integración Social (PRIS) de Cáritas Albacete dirigidos a la infancia, y se desarrollan en Albacete, Caudete, Hellín y Tobarra. Están cofinanciados por el Fondo Social Europeo (FSE) y la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.