Acción social

Acompañamos a las personas temporeras hacia un empleo y una vivienda digna

Detrás de cada oportunidad de empleo hay una persona que quiere empezar de nuevo.

Del asentamiento a un empleo digno

Generamos oportunidades para que las personas temporeras puedan trabajar y vivir en condiciones dignas.

Desde Cáritas Diocesana de Huelva acompañamos a personas migrantes temporeras que viven en asentamientos chabolistas para que puedan acceder a un empleo con alojamiento y avanzar hacia unas condiciones de vida más estables.

Nuestro trabajo comienza allí donde están las personas. Las visitamos en los asentamientos, conocemos su situación y les ofrecemos oportunidades laborales en empresas agrícolas que garantizan también un lugar adecuado donde vivir durante la campaña.

Al mismo tiempo, trabajamos con las empresas para generar oportunidades de empleo que permitan que las personas puedan abandonar progresivamente los asentamientos y construir un proyecto de vida con mayor autonomía.

Una oportunidad que empieza con un empleo y un lugar donde vivir

Porque acceder a un trabajo también significa poder vivir con dignidad.

Para las personas temporeras, acceder a un trabajo no siempre es suficiente. La falta de un alojamiento adecuado puede mantenerlas vinculadas a los asentamientos incluso cuando encuentran una oportunidad laboral.

Por eso buscamos empresas que ofrezcan empleo y alojamiento, y comprobamos previamente que las condiciones laborales y de vivienda sean adecuadas.

Una vez que se produce la incorporación, acompañamos tanto a las personas trabajadoras como a las empresas durante toda la campaña, facilitando que la experiencia laboral pueda convertirse en un paso hacia una situación más estable.

El impacto de una  oportunidad

Nuestro trabajo conecta tres realidades.

Personas temporeras

Acceden a oportunidades laborales y a un alojamiento adecuado durante las campañas.

Empresas agrícolas

Encuentran trabajadores y trabajadoras y reciben acompañamiento durante todo el proceso.

Territorio

Se generan alternativas a la vida en los asentamientos y se favorecen relaciones laborales más estables.