Acción social

Salud emocional y acompañamiento psicológico para fortalecer vidas vulnerables

Nuestro programa de salud mental acompaña emociones, escucha y sostiene procesos de vida para fortalecer el bienestar personal y comunitario.

Una mirada integral que cuida la salud emocional de las personas

En Cáritas creemos que la salud emocional es parte esencial de la vida digna de cada persona. Por eso, desde la Cáritas Diocesana de Valladolid, desarrollamos el Programa de Acompañamiento Psicológico y Emocional, para acompañar a quienes viven dificultades emocionales, dolor psicológico o barreras para su bienestar.

Este acompañamiento no solo apoya a personas en crisis, miedo, ansiedad o tristeza, sino que también forma parte de la acogida integral que ofrecemos como institución social y de justicia.

Cómo acompañamos: atención humana y profesional

Nuestro enfoque reconoce que la exclusión social y el sufrimiento emocional están profundamente conectados, y que atender esas heridas interiores es parte de acompañar procesos de desarrollo personal y comunitario.

Atención individual y grupal adaptada a cada persona para abordar dificultades emocionales, ansiedad, estrés o dolor emocional.

Intervención en contexto familiar y comunitario para comprender y sostener los vínculos afectivos.

Formación y apoyo a voluntariado y profesionales de Cáritas para detectar y responder a necesidades emocionales.

Coordinación con servicios de salud y otras redes socio-sanitarias, favoreciendo una atención integral y eficaz.

A quién va dirigido este acompañamiento?

Este programa está abierto a todas las personas que, por su situación de vulnerabilidad, exclusión o historia de vida, necesitan:

Escucha respetuosa

Herramientas para afrontar la ansiedad o el miedo

Acompañamiento ante sentimientos de tristeza o desarraigo

Apoyo para fortalecer su bienestar emocional y capacidades personales

Historias que nos enseñan

Cada proceso acompañado es único. Muchas personas encuentran en este espacio un lugar seguro donde expresar lo que sienten, ser escuchadas y comenzar a recuperar fuerzas. Como dice Pablo, participante del programa.

Su testimonio nos recuerda que abrirse, ser escuchado y caminar junto a otros puede transformar el dolor en esperanza.

Los retos emocionales pueden dificultar la participación social, las relaciones, el empleo y la vida familiar. Por ello, nuestro abordaje no solo promueve la salud mental, sino también la autonomía, la resiliencia y el protagonismo de cada persona en su propio proceso de vida.

“Poco a poco pude relatar las heridas que sufrí… y al final abrí mi corazón a otras personas, con quienes compartir tiempo y apoyo emocional.”