Acción social

Un hogar para recuperar estabilidad y avanzar hacia la autonomía

A través de 12 pisos de acogida temporal, acompañamos a personas y familias en situación de vulnerabilidad residencial para que recuperen estabilidad y avancen hacia una vida autónoma.

Cuando tener un hogar lo cambia todo

La falta de una vivienda adecuada afecta a muchos aspectos de la vida cotidiana: desde la organización de la economía doméstica y la búsqueda de empleo hasta el bienestar familiar y las oportunidades de futuro.

En Cáritas Diocesana de Ourense, a través del Programa de Vivienda Luscofusco, ofrecemos un hogar temporal y acompañamiento socioeducativo a personas solas y familias que atraviesan situaciones de vulnerabilidad o exclusión residencial.

Contamos con una red de 12 pisos de acogida temporal que proporciona un espacio seguro y estable desde el que afrontar las dificultades, atender otras necesidades y comenzar a recuperar oportunidades.

Cada persona, su propio camino

Cada persona y familia tiene unas circunstancias, unas necesidades y unos objetivos diferentes. Por eso, en Luscofusco diseñamos itinerarios individualizados que parten de su realidad y tienen en cuenta sus capacidades y prioridades.

Nuestro equipo técnico acompaña cada proceso y trabaja junto a las personas participantes en distintos ámbitos de su vida.

  • Organización de la economía doméstica.

  • Convivencia familiar.

  • Desarrollo de habilidades personales y sociales.

  • Búsqueda de empleo.

  • Acceso a los recursos de la comunidad.

Cuando hay niños, niñas y adolescentes, prestamos especial atención a su bienestar, a su desarrollo educativo y emocional y a su participación en actividades de ocio y tiempo libre.

Las personas participantes tienen un papel activo en su propio proceso. Nuestro acompañamiento busca reforzar sus capacidades y facilitarles herramientas para que puedan tomar decisiones, afrontar dificultades y desenvolverse con mayor independencia.

Cómo funciona Luscofusco

La estancia en Luscofusco es temporal y suele durar entre seis y doce meses, según las circunstancias de cada persona o familia y su evolución.

Durante este tiempo, trabajamos para mejorar la situación económica y laboral, fortalecer las relaciones familiares y ampliar las redes de apoyo. Así, favorecemos una mayor integración en el entorno y acompañamos a cada persona en su camino hacia una situación más estable.

Nuestro trabajo no termina cuando finaliza la estancia en el recurso. También acompañamos la transición hacia una nueva situación residencial para facilitar el proceso y afianzar los avances conseguidos.

Un nuevo hogar, nuevas oportunidades

En Cáritas creemos que acceder a una vivienda digna es fundamental para ejercer derechos, recuperar oportunidades y participar plenamente en la comunidad.

Por eso, con el Programa Luscofusco vamos más allá de ofrecer un alojamiento temporal.

Acompañamos a cada persona y familia en la construcción de un futuro con mayor estabilidad y autonomía.