Historias de Cáritas02/06/2026

Una puerta abierta al futuro

Cáritas Albacete ha acompañado a más de 600 personas en el proceso de regularización que comenzó el pasado 16 de abril. Juan David es una de ellas.

Juan David tenía su expediente casi listo. Sus certificados, informes y fotocopias estaban perfectamente ordenados sobre la mesa. Después de meses de incertidumbre, empieza a abrirse para él la posibilidad de respirar tranquilo.

No puede evitar emocionarse cuando María, trabajadora social del Programa de Atención Primaria que le ha acompañado durante todo este tiempo, firma el informe de vulnerabilidad, el último documento que necesitaba para solicitar el proceso de regularización extraordinaria abierto el pasado 16 de abril. “Para mí esto ha sido prácticamente un milagro”.

Tiene 25 años, es colombiano y estudia el grado de Economía en la Universidad de Castilla-La Mancha. Llegó a España en 2023 gracias a una beca de estudios y con la idea de formarse y construir un futuro. Pero cuando expiró la prórroga de su permiso, quedó atrapado en un limbo administrativo del que le ha resultado muy difícil salir. “Cuando una persona se queda en situación irregular, se siente muy vulnerable. Estás preocupado, un poco solo, sin saber qué va a pasar”, explica.

Durante este tiempo, Juan David no ha dejado de hacer cosas. Ha seguido con sus estudios y formándose en otras áreas.  Participó en un curso de cocina impulsado por Cáritas, donde además de aprender un oficio encontró una red de apoyo. Reconoce que ha habido momentos especialmente difíciles, pero que sentirse acompañado, le ha ayudado mucho. “Me he sentido un poco solo y deprimido, pero el apoyo de Cáritas fue muy grande. Me daban confianza, me decían que esto iba a tener solución y me animaban a seguir”.

En estos años también estuvo cerca de incorporarse al mercado laboral. Las prácticas realizadas durante sus formaciones le abrieron puertas y varias empresas valoraron positivamente su perfil, sin embargo, su situación administrativa acababa frenando muchas oportunidades. “Las empresas estaban contentas con mi trabajo y eso me motivaba mucho porque sentía que estaba haciendo las cosas bien, pero luego, a la hora de contratar, todo se complicaba”.

Por eso insiste en que la regularización no significa solo obtener unos documentos. Significa recuperar estabilidad, derechos y dignidad. “Lo más importante es que uno va a estar más tranquilo”, explica. “Poder trabajar, tener ingresos, cubrir sus necesidades básicas, ayudar a la familia y sentirse integrado”.

La aprobación de este proceso extraordinario abre una puerta para miles de personas que, como Juan David, llevan años viviendo, estudiando o trabajando en España, pero invisibles. Personas que ya forman parte de nuestra sociedad, que son vecinos, compañeros y amigos, y que necesitan herramientas reales para poder desarrollar su proyecto de vida con derechos y seguridad. “Hay que aprovechar esta oportunidad, hacer las cosas bien y seguir adelante”, dice Juan David antes de despedirse. “Trabajar, estudiar, formarse y aportar también a España”.