Análisis y reflexión29/01/2026

El voluntariado de la revolucion

Ante este mundo que avanza tan rápido, Sebastián Mora, exsecretario de Cáritas Española, nos propone 5 claves a implementar en nuestro trabajo diario.

Compartimos algunas de las conclusiones que nos dejaba Sebastián Mora, profesor de la Universidad Pontificia de Comillas y exsecretario general de Cáritas Española, en una Webinar que tuvo lugar hace unas semanas destinada a las personas voluntarias de la Entidad. Alrededor de una “gran mesa camilla virtual”, tuvimos la suerte de que Sebastián Mora nos hiciera atrevernos a sembrar esperanza en todo lo que hacemos:

Vivimos en un mundo rápido, acelerado, digital, pero de alguna manera, el voluntariado tiene que reclamar la revolución de las 5 Cs, y que tiene que ver con el planteamiento de trabajo de la campaña regional de voluntariado, desde ese desvelar, vincular, desde ese participar, recrear y celebrar en el contexto de la acción voluntaria.

Vivimos, dicen, algunas personas en un mundo 5G, que iba a traer mayor igualdad, mayor participación política, iba a traer mayor comunicación entre las personas, iba a traer un mayor conocimiento y parece ser que estas grandes promesas se han quedado de alguna manera un poco atascadas, corroborado por el último FOESSA.

Ante ese mundo 5G, necesitamos un voluntariado desde la revolución de las 5 Cs, que son la solidez del voluntariado: la CONCIENCIA, de reconocer dónde estamos, de reconocer la realidad y de hacerse cargo de esa realidad.

Pero claro, también necesitamos un voluntariado que sea COMPETENTE en lo que hace. No nos vale con yo hago lo que puedo, la caridad necesita competencia profesional.

Eso sí, tenemos que mezclar esta competencia profesional con esa calidez del CUIDADO, vivimos en sociedades del descuidado y tenemos que poner el cuidado en el centro de esas sociedades. No hay un voluntariado de Cáritas, sin un voluntariado centrado también en el cuidado.

Y en cuarto lugar, un elemento clave es la COMUNIDAD. Todo lo que he dicho se centra en generar comunidad, generar comunidad cristiana, generar comunidad en los territorios, generar comunidad política, generar comunidad de intervención, generar comunidad con las personas excluidas, generar comunidad con los amigos y con los enemigos, generar comunidad con los cercanos y los lejanos, desde un carácter comunitario y siempre con una dimensión de CIUDADANÍA, con una dimensión política, que sería nuestra quinta C.

Ante una sociedad pragmática, necesitamos un voluntariado creyente, un voluntariado cristiano, un voluntariado que cree dentro de una cosmovisión católica cristiana. Pero también un voluntariado que cree en la trascendencia, que cree que hay un más allá del pragmatismo y de los números, que cree que se puede celebrar los pequeños fueguitos que decía Galeano, esos pequeños fuegos que nos permiten no quitar el hambre del mundo, pero soñar que el hambre se puede quitar.

Y de ahí surge la capacidad de celebrar. No hay capacidad de celebrar sin significatividad, sin simbolismo, sin trascendencia. Somos personas en trascendencia. El voluntariado que celebra es aquel que está en el suelo porque tiene sus raíces en la tierra y es capaz de soñar el cielo. Y soñar el cielo significa tener una dimensión creyente que nos permite celebrar con otros y para otros”.