Análisis y reflexión07/09/2026

En Feria, siempre cabe alguien más

Hay muchas maneras de vivir la Feria de Albacete. También de compartirla. Durante estos días, en los que la ciudadanía se reúne en torno al recinto en honor a la Virgen de los Llanos, Cáritas vuelve a estar presente en distintos rincones de la ciudad con propuestas que convierten pequeños gestos cotidianos en una forma de ser y hacer comunidad.

Hay quien no concibe la Feria sin dar una vuelta por los Ejidos. Sin pasar por la capilla de la Virgen. Quien entra al Recinto Ferial con el pie derecho o queda siempre en el Pincho.

La Feria está hecha de pequeñas costumbres y ritos. De recuerdos, de alegría, de encuentros… también de fe y devoción, pues todos estos días giran en torno a honrar a nuestra patrona, la Virgen de los Llanos. 

Entre todo esto también hay espacio para pararse, mirar, agradecer, participar y sentirse parte de algo y cerca de muchos.

Cáritas Diocesana de Albacete vuelve a estar presente estos días entrañables y festivos como parte integrante de esta hermosa historia de la ciudad. Lo hace desde distintos lugares y con el objetivo de recordar que celebrar y compartir no son verbos distantes ni tan alejados de cada uno de nosotros. Cáritas representa en medio de nosotros, en medio de los días de Feria, la caridad y la solidaridad y para ello nos recuerda con su presencia que en Feria y con pequeños gestos, posibilitamos que alguien más puede estar presente y donde todos deben tener cabida. No se necesitan grandes gestos, es una invitación a invertir, comprando un boleto, en la posibilidad de generar nuevas historias y presencias con tu contribución. 

Un boleto y muchas historias

La Tómbola de Cáritas lleva más de siete décadas formando parte del paisaje de la Feria. Está ahí, en el Paseo, con la alegría del voluntariado en las casetas vendiendo papeletas y con la ilusión de quien acaba de conseguir como premio un bote de pimentón o una lata de conserva. Detrás de cada boleto, sin embargo, hay mucho más.

Hay toda una entidad, una fe, un ejercicio de Caridad y proyectos de Esperanza. 300 personas voluntarias hacen posible que cada tarde se levante la persiana de la Tómbola de Caridad. Hay más de 130 empresas que colaboran cada año. Hay 17 personas que estos días han encontrado en la Tómbola una oportunidad laboral y, sobre todo, hay una ciudadanía que año tras año continúa siendo fiel a esta parada de “misión esperanza”.

Para Cáritas, la Tómbola es uno de sus proyectos más importantes, sus beneficios permiten sostener parte del trabajo que la entidad desarrolla durante todo el año: acompañar a familias que atraviesan dificultades, ofrecer oportunidades de formación y empleo, trabajar con niños, niñas y adolescentes, estar cerca de quienes no tienen hogar o acompañar a personas privadas de libertad, asistir al acompañamiento de quienes necesitan oportunidades de vida. Realidades que probablemente no se vean cuando se abre una papeleta. Pero que también están ahí.

Por eso, cuando alguien se acerca a la Tómbola está contribuyendo a algo que continúa, posibilitando oportunidades a otras personas, mucho después de que termine la Feria.

 

Distintas manos, distintos lugares y un mismo manto para la patrona.

Estos días hay también otro lugar en el que detenerse. En el camarín de la Virgen de los Llanos, la patrona, que a lo largo de estos días recibe el cariño de toda la ciudad. La capilla contará de nuevo con el Manto Solidario de Cáritas que, flor a flor, se irá llenando de ofrendas. Cada persona podrá realizar una aportación y colocar una flor de papel, convirtiendo ese pequeño gesto en una intención, una petición, un ofrecimiento, una alabanza, un agradecimiento o un recuerdo.

Algunas de las flores de este año tienen detrás una historia particular. Muchas de ellas llegan del Centro Penitenciario de Albacete, La Torrecica, donde personas privadas de libertad han participado en su elaboración. Junto a ellas estarán las preparadas desde parroquias y otros espacios vinculados a Cáritas, que llevan meses trabajando para dar forma a esta iniciativa.

El Manto Solidario es posible gracias a la colaboración de la Real Asociación de Nuestra Señora María Santísima de los Llanos, y de los albaceteños y albaceteñas que cada año se suman a este servicio y a este gesto, que por amor sigue aportando esperanza y recursos a quienes más lo necesitan. Durante el pasado año, Cáritas recaudó 15.706 euros a través de esta iniciativa.

 

 

Feria también compartir en una mesa

También podemos elegir dónde nos sentamos a la mesa con un sentido social y solidario. Y como buena parte de la Feria de Albacete transcurre alrededor de una mesa, estos días son también tiempo de reencuentro con amigos, familia y compañeros. Y una oportunidad para hacerlo en proyectos de Cáritas y la Fundación El Sembrador, que ponen en el centro de su trabajo, a las personas más necesitadas.

El Restaurante Escuela de Hostelería El Sembrador vuelve a preparar su propuesta gastronómica para estos días. Junto a una selección especial de platos para Feria, detrás de sus fogones hay un proyecto social que entiende el empleo como una herramienta fundamental para recuperar autonomía, confianza y oportunidades. Las reservas pueden formalizarse en el teléfono 655 532 395.

También la Tienda-cafetería Romero Comercio Justo se prepara para estos días con una carta de tapas, bocadillos, hamburguesas y ensaladas. Las reservas pueden hacerse en el teléfono 637 459 247.

Son proyectos diferentes, pero parten de una convicción compartida por la iglesia que camina en Albacete, Cáritas y la Fundación El Sembrador: nuestras decisiones cotidianas también pueden contribuir a generar oportunidades de nuevas vidas.

Una Feria para encontrarnos

Durante unos días, Albacete cambia el paso. Salimos más a la calle, recuperamos encuentros pendientes, nos cruzamos con gente a la que hacía tiempo que no veíamos y volvemos a reconocernos en lugares que forman parte de nuestra historia. Quizá por eso la Feria sea también un buen momento para recordar el valor de encontrarnos.

Porque una comunidad también se construye así: mirándonos, reconociéndonos y siendo capaces de salir de nuestro pequeño círculo para descubrir que alrededor hay otras personas, otras historias y otras realidades. Entendiendo que todos tenemos algo que aportar y que también, en algún momento, podemos necesitar de los demás.

Eso es, en buena medida, lo que Cáritas intenta hacer durante todo el año: crear vínculos, acompañar procesos y tejer redes, entrelazar vidas e historias para que nadie tenga que recorrer solo los momentos más difíciles.

Y quizá la Feria, que tanto tiene de encuentro, sea un buen lugar para recordarlo. Entre las luces, la música, la devoción, las mesas compartidas y todo aquello que durante estos días nos reúne, podemos seguir mirándonos, encontrándonos y haciendo posible la esperanza comunitaria. 

Porque en la Feria de todos, siempre podemos hacer sitio a alguien más.