Cuando la desigualdad tiene rostro de mujer
Cerca del 60% de las personas atendidas por Cáritas durante el 2025 fueron mujeres
En el día a día de Cáritas encontramos historias que hablan de esfuerzo y de resistencia y la gran mayoría de ellas tienen como protagonista a una mujer. Son ellas las que sostienen sus hogares, sacan adelante a sus hijos e hijas o intentan reconstruir su vida después de atravesar situaciones tremendamente difíciles.
Desde Cáritas sabemos que la pobreza y la exclusión social no afectan a todas las personas por igual y que la línea de partida es crucial. Los datos del IX Informe sobre Exclusión y Desarrollo Social en el municipio de Albacete evidencian que las desigualdades estructurales siguen atravesando sobre todo la vida de muchas mujeres. Son ellas quienes enfrentan más barreras para acceder a una vida digna, afrontando mayores dificultades para elegir y desarrollar sus proyectos vitales. De hecho, cerca del 60 por ciento de las personas acompañadas por Cáritas Diocesana de Albacete a lo largo del pasado año fueron mujeres.
Las más golpeadas en el empleo
Desde nuestro programa de Empleo constatamos que ellas son las más golpeadas por el desempleo, de hecho, la tasa de paro en 2024 se situó en Castilla-La Mancha en un 10% en el caso de los hombres, y en un 17,5 % para las mujeres. En muchos casos viven en una precariedad no tan visible marcada por la temporalidad, los salarios bajos o la imposibilidad de conciliar el empleo con las responsabilidades de cuidado. No es casualidad que los hogares monoparentales —la mayoría encabezados por mujeres— se encuentren entre los más vulnerables. El aumento del precio de la vivienda hace que muchas de ellas se encuentren cada día con el desafío de tener que encontrar un equilibro ente todas las necesidades esenciales de la familia, sin poder alcanzar a pesar de los esfuerzos, un nivel de vida digno.
En Cáritas vemos también cómo la pobreza se agrava cuando se acumulan otras desigualdades. Las mujeres migrantes, por ejemplo, enfrentan barreras adicionales para acceder a un empleo digno o regularizar su situación administrativa. Muchas llegan con la esperanza de construir un futuro mejor, pero se encuentran con barreras burocráticas, falta de redes de apoyo o situaciones de explotación.
Brecha digital
Otra brecha que aparece con fuerza es la digital. En un mundo cada vez más conectado, no tener acceso a herramientas tecnológicas o no saber utilizarlas supone quedarse fuera de oportunidades laborales, de trámites administrativos o incluso de espacios de participación social. Muchas mujeres acompañadas por Cáritas viven esta realidad, lo que limita todavía más sus posibilidades de avanzar.
También el sinhogarismo tiene rostro de mujer, aunque a menudo permanezca invisible. Muchas mujeres que carecen de vivienda estable evitan la calle recurriendo a soluciones precarias, obligadas a aceptar situaciones de dependencia o permanecer en entornos inseguros para protegerse.
Los datos del informe FOESSA en Albacete señalan además que un 16,7% de los hogares del municipio declara haber sufrido algún tipo de discriminación, una cifra que se eleva hasta el 40,6% entre quienes se encuentran en exclusión social. Entre los motivos aparece la discriminación por ser mujer, una experiencia que en muchos casos se traduce en pérdida de oportunidades laborales y sociales.
Detrás de estas cifras hay mujeres, con nombre y apellidos. Mujeres que cuidan, que trabajan, que luchan por salir adelante y que, a pesar de las dificultades, siguen buscando caminos para construir una vida digna. En Cáritas caminamos junto a ellas a través de programas de empleo, acompañamiento, contención de situaciones de riesgo, cobertura de necesidades básicas, apoyo jurídico o formación, convencidos de que es necesario construir oportunidades reales.
En el Día Internacional de la Mujer queremos recordar que trabajar para erradicar la exclusión social pasa también por reconocer las múltiples desigualdades que cada día sufren muchas mujeres y por construir juntos una sociedad donde realmente ellas sean protagonistas de sus vidas.



