Noticia02/06/2026

REVIVE RURAL – SINODALIDAD Y COMPROMISO SOCIAL EN LA IGLESIA

En Cáritas Diocesana de Mondoñedo – Ferrol comenzamos la semana de la Caridad 2026 con la inauguración de una vivienda en Lagoa (Lugo) a primera hora de la tarde del lunes 1 de junio. Una antigua casa rectoral cedida a Cáritas por el obispado para destinar al proyecto “REVIVE RURAL” que une la oficina de trabajo de una trabajadora social y una educadora social con una vivienda de acogida con un máximo de 5 plazas para jóvenes en situación de exclusión en su etapa vital de transición a la vida adulta, algunos de ellos procedentes de Canarias a través de la iniciativa Corredores de Hospitalidad de la Conferencia Episcopal Española. El proyecto, que no se agota en la vivienda, busca impulsar actividades de formación e inserción sociolaboral en los distintos puntos del arciprestazgo de Mondoñedo en los que están activos los equipos de Cáritas parroquiales/UPA, Celeiro, Viveiro, Cervo – Burela, Valadouro, Foz, Mondoñedo y Ribadeo. Priorizando sectores característicos del rural, peón forestal, ganadería… con demanda en la comarca.

En el acto estuvo presente el delegado episcopal de Cáritas Española, Luis Miguel Rojo Septién, quien en su intervención resaltó la importancia de este tipo de proyectos pequeños que pueden cambiar la realidad, destacando tren puntos importantes que serían: el poder de congregar, sumar esfuerzos y la esperanza.

Durante la bendición de la vivienda, el obispo de Mondoñedo – Ferrol, Mons. Fernando García Cadiñanos destacó la importancia de ofrecer un futuro y acompañar a las personas que se puede, aunque nos parezcan pocas, para transformar la realidad.

Para el desarrollo del proyecto está siendo indispensable la financiación concedida por: Fundación “La Caixa” y la Xunta de Galicia a través de FSE.

A las 20h en Ferrol el delegado episcopal de Cáritas Española, Luis Miguel Rojo Septién impartió la conferencia “Sinodalidad y compromiso social en una Iglesia en búsqueda”. En la que comenzó invitando a los asistentes a vivir la situación actual de fragilidad de la Iglesia, como una oportunidad para detenernos y el camino a seguir en una Iglesia pobre y para los pobres, siempre acompañando procesos y aportando un horizonte de sentido que de plenitud a la realidad cotidiana. Subrayando, que la sinodalidad, el caminar juntos, es posible cuando ponemos en práctica un diálogo entre personas desde la escucha vulnerable, es decir cuando nos relacionamos desde lo que a cada uno nos duele, en lugar de hacerlo desde los propios intereses.

Nos animó a construir una Iglesia de diálogo entre liturgia, caridad y catequesis, que promueve la comunión entre personas diversas.