PRESENTACIÓN DE LA MEMORIA 2025
Hoy 3 de junio a las 10:30, el obispo de Mondoñedo – Ferrol, Mons. Fernando García Cadiñanos y la coordinadora de acción social, Cristina Pereiro han presentado la memoria de actividad de Cáritas Diocesana de Mondoñedo – Ferrol del año 2025. Una acción que quiere ser un ejercicio de transparencia para dar voz a los descartados de la sociedad y agradecimiento a la confianza depositada por los socios, donantes y colaboradores en Cáritas. Datos que son la historia de personas concretas expulsadas del centro de la sociedad, que están viviendo una situación de exclusión social, que va más allá de la pobreza material.
Han señalado como rostros de la pobreza, las mujeres, las personas de origen extranjero y los niños, niñas y adolescentes.
Y como principales factores de exclusión social, la vivienda, el empleo y la carencia de red de relaciones.
Se ha subrayado la apuesta de Cáritas por acompañar procesos frente a la entrega de ayudas puntuales, en las acciones promovidas para evitar la exclusión social. Así de cada euro que Cáritas Diocesana de Mondoñedo – Ferrol destina a una ayuda material de emergencia, destina dos euros a un proceso de acompañamiento integral. Siendo seis meses, el tiempo medio de acompañamiento de cada proceso.
La exposición de los datos se concluyó con una pregunta a toda la sociedad ¿qué tipo de sociedad estamos construyendo cuando el trabajo no garantiza la inclusión social, un porcentaje muy elevado de la población tiene dificultad para el acceso a una vivienda en propiedad o alquiler y el futuro de los jóvenes es incierto?
Como respuesta a esta interpelación se hace referencia a la reciente encíclica publicada por el papa León XIV, Magnifica humanitas, que en el número 158 dice:
Los modelos económicos que resaltan la eficiencia y el éxito individual tienden a considerar inútil o poco rentable invertir en las personas que parten de situaciones de desventaja o que siguen trayectorias de crecimiento más lentas, como si su destino dependiera exclusivamente de su capacidad para seguir el ritmo de los ganadores. En realidad, una sociedad justa requiere un Estado presente e instituciones civiles capaces de superar la mera lógica de la eficiencia, orientando explícitamente los recursos, la creatividad y las normas a favor de los más vulnerables.
En lugar de esperar los beneficios de un crecimiento que “al final” llegará también a los pobres, se necesitan decisiones que hagan que el crecimiento sea inclusivo desde el principio. Las experiencias de las últimas décadas demuestran que, en las crisis económicas y financieras, son siempre los pobres quienes pagan el precio más alto, mientras que las teorías que prometen un bienestar general automático suelen resultar ilusorias.



