¿Te unes al voluntariado?
Desde hace dos años tengo la suerte de participar como voluntaria en el proyecto de refuerzo escolar de Cáritas con adolescentes. Voy dos veces por semana y cada encuentro dura una hora y media:
1 hora de estudio y refuerzo escolar (dudas, deberes, materias…)
30 minutos para relacionarnos, jugar, conversar y compartir.
En nuestro grupo hay chicos y chicas colombianos, españoles, peruanos, marroquíes, senegaleses… Diferentes culturas, diferentes historias y diferentes maneras de ver el mundo. La diversidad no nos separa: nos enriquece. Hay jóvenes que necesitan una mano. Y quizá tú puedas ser esa mano. En fechas señaladas invitamos también a sus familias y hacemos actividades para compartir y aprender juntos. Traen platos típicos de sus países, nos cuentan en qué consiste su gastronomía, jugamos a juegos tradicionales (y descubrimos que muchos son comunes en diferentes culturas, aunque otros son propios de cada lugar) y aprendemos palabras de otros idiomas.
Y hay algo muy especial: algunos de estos chicos tienen pocos amigos en sus centros escolares y su grupo de Cáritas se convierte en un espacio donde encuentran compañía, amistad y un lugar en el que sentirse parte de algo.
Yo empecé pensando que iba a ayudarles. Después de dos años sé que no es tan sencillo. Ellos me han regalado alegría, cariño, nuevas culturas, muchas risas y momentos que me llevo a casa.
Si alguna vez has pensado que te gustaría hacer algo por los demás pero no sabes si tienes mucho que ofrecer, quizá te sorprenda descubrir que no hace falta ser perfecto, ni saberlo todo, ni disponer de muchísimo tiempo. Hace falta estar, escuchar, acompañar y tener ganas de compartir.
Porque a veces, creemos que te vamos a cambiar la vida de alguien con grandes cosas, y descubrimos que también se puede hacer compartiendo un rato, explicando una duda, jugando una partida o simplemente haciendo sentir a un adolescente que alguien cuenta con él.
Ellos vienen a aprender y nosotros terminamos aprendiendo con ellos.
¡Anímate!



