ADVIENTO…..NAVIDAD
Este es el tiempo en el que esperamos aquello que hemos comprobado que construye y devuelve la dignidad humana, aunque cueste enormes esfuerzos… sentimos que esa esperanza “tira” de la vida hacia adelante… y nos impulsa a construir una sola familia humana, la tierra de tod@s l@s herman@s.
Como nos recuerda el papa Leon XIV en Dilexi te,
«Las agudas diferencias entre ricos y pobres nos invitan a trabajar con mayor empeño en ser discípulos que saben compartir la mesa de la vida, mesa de todos los hijos e hijas del Padre, mesa abierta, incluyente, en la que no falte nadie»(núm 99).
«…Como todos estamos muy concentrados en nuestras propias necesidades, ver a alguien sufriendo nos molesta, nos perturba, porque no queremos perder nuestro tiempo por culpa de los problemas ajenos. Estos son síntomas de una sociedad enferma, porque busca construirse de espaldas al dolor»( núm 107).
«Los pobres, en el silencio de su misma condición, nos colocan frente a la realidad de nuestra debilidad… ellos revelan nuestra fragilidad y el vacío de una vida aparentemente protegida y segura»(núm 109).
Este es el tiempo y la tierra en los que cuando dejamos espacio a Dios recuperamos la dimensión utópica de la existencia humana, puesto que Él sabiendo de nuestra fragilidad y consciente de nuestra ceguera, decidió entregarse a si mismo haciéndose uno de nosotros, “mostrándose en figura humana” (Fil 1, 7b) proponiendo:
Felices quienes hacen visibles a las personas mayores que han sido consideradas como un objeto que estorba; a las personas a las que se les ha negado el acceso a un empleo digno por haber nacido en otro país; a niños, niñas y adolescentes que han tenido que asumir responsabilidades de adultos y no han podido vivir experiencias acordes a su edad; a las familias que se ven obligadas a vivir en una habitación de un piso compartido con desconocidos; a los ´”últimos de la sociedad” (personas con adicciones y/o enfermedades de salud mental) que son abandonados a su suerte…
Felices aquellos para quienes estas realidades representan todo lo contrario a la dignidad humana y el impulso interior que les mueve a enfrentarse a estas situaciones que rompen la comunión entre hermanos, les pone en marcha a trabajar con otros en la búsqueda de soluciones que impregnan la vida de humanidad.



