Campaña

Nadie sin hogar

Necesitamos el compromiso común para que Nadie sin hogar sea una realidad.

No tener casa mata

 

En esta campaña queremos destacar que la vivienda es un Derecho Humano, necesario para preservar la dignidad de todas las personas. Las circunstancias sobrevenidas a raíz de la pandemia mundial provocada por la COVID19 nos han resituado en un nuevo mapa histórico en el que emerge una sociedad mucho más frágil y vulnerable, poniendo a la luz la realidad de muchas personas sin hogar o de personas que viven en infraviviendas, lugares poco salubres y dignos para una vida con cierta seguridad y para quienes es una utopía poder adoptar las medidas de prevención decretadas por las Administraciones.

Son ya 28 años los que llevamos de campaña, sensibilizando sobre la dignidad y derechos de miles de personas en situación de sin hogar, rostros que nos interpelan y nos deben movilizar como sociedad.

“¿Y tú qué dices? ¡Di basta! Nadie sin hogar”

Mantenemos nuestra interpelación a la sociedad, el clamor de decir ¡basta de vulneraciones de derechos, de invisibilidad, de sufrimiento, de vivir en la calle, de inseguridad, de agresiones, de no poder acceder a una vivienda… de no tener hogar!

Aún queda mucho por hacer. Se estima que cerca de 800.000 hogares y 2,1 millones de personas sufren situaciones de inseguridad en la vivienda (VIII Informe Foessa sobre Exclusión y Desarrollo Social en España).

En Cáritas facilitamos acogida y apoyo anualmente a casi 40.000 personas en situación de sin hogar en todo el país.

Conoce más sobre la campaña y sus propuestas en los materiales.

#NadieSinHogar

#NoTenerCasaMata

El Centro de noche supuso una solución el día que se cerraron los hoteles, hostales y todos los alojamientos del estado. Ese día empezó a hacerme mucha gracia la macabra ironía del hashtag #quedateencasa. Pensaba en los muchos que no podrían compartir ese deseo, esa actitud y ese arrimar el hombro que se pidió a la población para salir de esta gran crisis sanitaria. No por falta de ganas ni desidia, simplemente porque algunos no teníamos casa en la que quedarnos.