Cáritas pone el acento sobre la máxima vulnerabilidad y violencia que viven muchas mujeres
8 de marzo: Día Internacional de la Mujer
Con motivo de la celebración del Día Internacional de la Mujer, Cáritas quiere poner en valor el potencial de la mujer en la sociedad y recordar la necesidad de seguir promoviendo la igualdad entre hombres y mujeres, así como alertar de que en muchas ocasiones, las situaciones más vulnerables van acompañadas también de violencia. Para ello, ha lanzado la iniciativa “Ellas somos Nosotras” con el objetivo de dar a conocer la realidad de pobreza, exclusión y desigualdad que viven miles de mujeres -tanto en España como en el resto del mundo- y poner en valor a las mujeres como motor del desarrollo en sus comunidades, familias y también empresas.
Creemos necesario insistir sobre la necesidad que hay de atender a las mujeres que padecen situaciones de exclusión social que impiden acabar con las desigualdades. Son múltiples los retos pendientes para avanzar en el derecho de las mujeres a la igualdad y a una vida libre de todo tipo de violencia desde Cáritas comprobamos en el día a día que las grandes desigualdades y los mayores focos de pobreza tienen rostro de mujer.
En Asturias, Cáritas trabaja en poner el foco en tres escenarios que están siendo especialmente duros para la mujer y sobre los que existen proyectos específicos de ayuda.
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Emergencias humanitarias
Las emergencias humanitarias demuestran que las mujeres son las más vulnerables en este tipo de conflictos, y sufren una doble victimización. Este hecho queda patente en los datos sobre las ayudas a los refugiados por la guerra de Ucrania desde hace un año. En Asturias se ha atendido a 692 personas, 242 menores de 18 años. El tipo de hogar mayoritario ha sido el monomarental, con un 38% del total compuesto por mujeres de 35 a 45 años acompañada de sus hijos menores de edad. Otro tipo de hogar con un porcentaje relevante es el unipersonal, que alcanza el 23% del total y está compuesto en el 80% de los casos por mujeres de edades comprendidas entre los 36 y 65 años. En el caso concreto de las ayudas ofrecidas en el municipio de Oviedo, éstas han contado con una subvención del Ayuntamiento de Oviedo.
- Precariedad laboral
Las mujeres representan el 60% del paro y están expuestas a una mayor precariedad laboral. Otra dato destacado por su gravedad: el 64% de las personas acompañadas en los programas de empleo son mujeres. “Las mujeres se ven afectadas por más paro, sueldos más bajos y más jornadas parciales. el estado de bienestar hace recaer sobre las mujeres las tareas de los cuidados, lo que limita su inserción laboral y tiene graves implicaciones a nivel personal y social: menor independencia económica para decidir sobre sus vidas, menor acceso al ocio y la cultura y menor participación en la vida democrática de su comunidad. Todo ello, condicionado en muchos casos por el hecho de que se trata de familias monomarentales en las que las mujeres deben aceptar malas condiciones laborales para mantener a sus hijos.
Además, son las mayores perceptoras de pensiones no contributivas al llegar la jubilación, por eso las mujeres mayores tienen mayor vulnerabilidad económica. La brecha digital es también una brecha de género que afecta más a las mujeres mayores.
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Sinhogarismo
Las mujeres que se encuentran sin hogar sufren una vulnerabilidad extrema; en muchos casos, precedida de situaciones de violencia, por lo que se hace necesario que desde Cáritas se pueda ofrecer seguridad y protección. “Se trata de una situación de especial desprotección y vulnerabilidad, así como de una mayor estigmatización”.
Los hogares cuyo principal sustentador es una mujer, muestran un mayor extensión e intensidad de problemáticas vinculadas a la vivienda: humedades (29%), accesibilidad (22%) y barrios degradados o conflictivos (10%). Esto es debido a las dificultades para conciliar trabajo estable y cuidado de hijos menores, con la consiguiente falta de ingresos.
Las particularidades propias de las mujeres deben ser tenida en cuenta en los programas de actuación hacia ellas. En el caso de la Comunidad Terapéutica “La Santina”, donde se busca ofrecer una respuesta a personas en situación de exclusión con problemas de alcoholismo, se han diseñado terapias propias que tienen en cuenta las especificidades propias de la problemática alcohólica en mujeres.



