Noticia23/12/2025

Aslen: “Cáritas me dio el impulso que me faltaba”

Para Aslen, significó escuchar un 'hazlo, que aquí estamos' en el momento en que más dudaba de sus fuerzas. Tras llegar de Venezuela y enfrentar situaciones de gran vulnerabilidad hoy, comparte su testimonio sobre cómo los proyectos de acogida de Cáritas Tui- Vigo no solo cubren necesidades básicas, sino que devuelven la autonomía y la dignidad a través de la formación y la inserción social."

 

 

Aslen llegó desde Venezuela con una prioridad absoluta: la salud de su hija Lucía. Tras vivir situaciones de gran precariedad y trabajar en régimen de interna, hoy comparte cómo el apoyo de Cáritas Vigo fue el motor que necesitaba para recuperar la confianza y empezar una nueva vida. 

Aslen, vuestra salida de Venezuela estuvo marcada por una situación muy crítica. ¿Qué os empujó definitivamente a tomar la decisión de venir a España? 

Salimos principalmente por la economía, la delincuencia y por la salud de mi hija. En Venezuela el sueldo era de apenas 3 dólares al mes y las consultas médicas eran impagables. Lucía fue prematura y necesitaba chequeos constantes que la salud pública no garantizaba. Llegamos al punto de tener que vender las cosas de la casa para pagar los análisis y las pruebas de la niña. Al final, decidimos vender lo poco que nos quedaba para salir del país y buscar una oportunidad aquí. 

Al llegar a Vigo, vuestra primera experiencia laboral y de vivienda fue especialmente dura. ¿Cómo recordáis esa etapa? 

 Fue un tiempo de mucha vulnerabilidad. Estuve trabajando como interna y vivíamos con los niños en un piso donde, además de cuidar a la señora, tenía que sembrar y encargarme de todo el mantenimiento de la casa. Estaba colapsada totalmente, sentía que no podía avanzar. 

En ese momento de bloqueo, ¿qué supuso para ti el acompañamiento de Cáritas? 

Para mí fue el impulso que necesitaba. Se presentó la oportunidad de alquilar un piso, pero yo tenía muchísimo miedo porque no sabía cómo íbamos a afrontar los gastos sin ingresos fijos. Sentía que me costaba muchísimo. Pero Águeda me dijo: “Hazlo, hazlo que aquí estamos para apoyarte”. Ese voto de confianza me dio la fuerza para dar el paso para poder mejorar la calidad de vida mía y de mi familia.  

¿De qué forma concreta se materializó ese apoyo en vuestro día a día? 

Cáritas pagó el primer mes de alquiler de la vivienda a la que nos mudamos. Y desde entonces, siempre han estado ahí: si no teníamos comida, nos conseguían un vale; si los niños necesitaban ropa, nos daba una ayuda para coger la ropa en las tiendas de Moda RE. Nuestra trabajadora social de Cáritas siempre ha estado pendiente, escribiéndome para saber cómo va el curso, cómo me siento…  

Gracias a ese acompañamiento, he logrado homologar mis estudios y ahora me estoy formando en estética con mucha ilusión. Siento que tienen un lado humano increíble y siempre han estado ahí para no dejarme caer. Te hace sentir parte de la sociedad, no como alguien que solo recibe una ayuda, sino como alguien que puede salir adelante por sí misma. 

Mirando hacia atrás y viendo vuestra situación actual, ¿qué mensaje le darías a otras personas que están llegando ahora en una situación similar? 

Les diría que vayan directamente a la fuente, a instituciones que de verdad ayudan y escuchan. Hoy me siento muy agradecida. La clave es no rendirse y confiar en personas que, como el equipo de Cáritas, te dan el empujón que necesitas para saltar.