Alexis: “Lo que más me ha aportado Cáritas es el acompañamiento y el aterrizarnos”
Llegar a un nuevo país huyendo de la inseguridad es un reto que pone a prueba la resistencia de cualquier familia. Alexis comparte su experiencia tras casi un año en Vigo y cómo el apoyo de los proyectos A Carón y Mesturas ha sido clave para entender y adaptarse a su nueva vida.
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Alexis llegó a Vigo en febrero de 2025 junto a su esposa y sus dos hijas. Ingeniero de sistemas de profesión, se vio obligado a abandonar su Medellín natal no por falta de trabajo, sino por la búsqueda de una seguridad que en su país le habían arrebatado. Hoy conversamos con él sobre su proceso de adaptación y el papel que Cáritas ha jugado en su «aterrizaje» en España.
Alexis, vuestra llegada a España no fue una decisión sencilla. ¿Qué es lo que os empuja a dejar Colombia y elegir Vigo como vuestro nuevo hogar?
Salimos de Medellín principalmente por problemas de orden público. Yo trabajaba como administrador de bases de datos y nos iba bien económicamente, pero sufría la persecución de un grupo armado que me extorsionaba. Cuando las amenazas empezaron a incluir detalles sobre el colegio de mis hijas y mi lugar de trabajo, decidimos que no podíamos seguir así. Vinimos buscando, ante todo, tranquilidad y una mejor calidad de vida para las niñas. Elegimos Vigo y aquí estamos desde febrero, intentando reconstruir nuestro futuro.
Al llegar, la realidad administrativa suele ser el primer gran obstáculo. ¿Cómo fue ese choque inicial con el sistema español?
Fue duro. Muchas veces uno llega con una idea distorsionada por lo que ve en redes sociales, donde parece que todo es más rápido. El proceso de adaptación es lento; nos dimos cuenta de que, sin un permiso de trabajo o un contrato, es muy difícil lograr la estabilidad que uno desea. Actualmente estamos como manifestantes de protección internacional, y la cita de la entrevista no la tenemos hasta julio de 2026, por lo que, hasta entonces, no podremos regularizar oficialmente nuestra situación administrativa.
En este contexto de incertidumbre, ¿cómo entran en contacto con Cáritas y qué papel ha jugado la entidad en vuestra acogida?
No conocíamos nada de Cáritas. Conocimos Cáritas a través de los proyectos A Carón y Mesturas. Para nosotros, Cáritas ha sido el ancla. Más allá de la ayuda material que puedan ofrecer, lo que más valoramos es el acompañamiento. Nos han ayudado a «aterrizar». En un momento en el que te sientes perdido, tener asesoramiento jurídico real y un seguimiento mensual donde alguien te escucha y te orienta es fundamental para no sentirte a la deriva.
En un proceso tan complejo, ¿de qué manera concreta os ha ayudado Cáritas a través de sus proyectos de acogida?
Cáritas nos ha ayudado de forma integral. Por un lado, nos han dado apoyo material muy necesario, como tarjetas de alimentación, ayuda para ropa de invierno para las tiendas de Moda RE, asesoría jurídica, que es clave para no estar perdidos con los papeles. Pero, sobre todo, lo que más nos ha aportado es el acompañamiento y el «aterrizarnos». A veces uno llega con expectativas que no son reales y Cáritas ha sido ese ancla que nos ha permitido no sentirnos a la deriva ni solos. Ese seguimiento mensual, el saber que hay alguien ahí guiándote, es lo que realmente nos ha servido para entender dónde estamos y cómo debemos avanzar.
Mirando hacia el futuro, ¿cuál es vuestro principal objetivo ahora que ya lleváis casi un año aquí?
Lo que más deseamos es la estabilidad laboral. Como ingeniero, mi sueño es poder ejercer mi profesión aquí y tener un empleo estable que nos permita vivir con dignidad a toda la familia. Queremos que el tiempo pase rápido para regularizar nuestra situación y poder devolver a esta sociedad lo mejor de nosotros.
Para terminar, ¿qué consejo le darías a otra familia que esté pensando en dar el mismo paso que vosotros?
Les diría que sean muy prudentes con la información que reciben. Es vital acudir directamente a las fuentes oficiales y a instituciones como Cáritas. No hay que rendirse, pero hay que saber que el camino es lento y que contar con apoyo humano, con personas que te miren a los ojos y te guíen, marca toda la diferencia.



