Cooperación internacional02 Noviembre 2018

“Abuela coraje”: Umi y sus nietos huyen del terremoto

Umi es una de las afectadas por el tsunami en Indonesia. Ella y sus nietos viven en tiendas de campaña donde reciben ayuda de Cáritas.

Umi Sumbajono es una de los dos millones de personas afectadas por los terremotos y el tsunami que golpearon Indonesia a finales de septiembre.

Esta abuela de 55 años, que cogió a sus dos nietos y huyó de su hogar en la aldea de Jono Ono (isla de Sulawesi) en cuanto notó los temblores, se siente agradecida por haber sobrevivido a pesar de haberlo perdido todo. “Vimos la tierra dividiéndose y agrietándose, con lodo y agua saliendo del suelo”, recuerda Umi.

Su hogar y vecindario estaban entre los destruidos por los ríos de tierra creados por el terremoto, que también generó un tsunami y grave desastre humanitario.

Según las últimas estimaciones, más de 2.000 personas han fallecido, al menos 67.000 casas han sido dañadas o destruidas, y cerca de 88.000 personas viven en centros de evacuación o campamentos informales, aunque se cree que son muchas más las que se han quedado sin hogar y residen con familiares o amigos.

En la zona costera más afectada, Cáritas ha constatado que hasta el 80 por ciento de las casas fueron totalmente destruidas.

Umi y su familia ahora viven en tiendas de campaña y reciben ayuda de emergencia de Cáritas Indonesia y de la red internacional.

Cáritas está distribuyendo lonas, alimentos, agua, artículos para el hogar y kits de higiene entre las familias afectadas mientras continúa desplazándose a zonas cada vez más inaccesibles para llevar asistencia. 

 

 

“Vimos la tierra dividiéndose y agrietándose, con lodo y agua saliendo del suelo”

Para la primera fase de la respuesta a esta emergencia, Cáritas ha identificado nueve áreas prioritarias en los distritos de Palu, Sigi y Donggala, y espera ayudar a 191.000 personas en los próximos tres meses.

“Doy gracias por haber sobrevivido y por la ayuda recibida. No sé qué nos traerá el destino, pero estamos todos juntos, la familia y los vecinos”, concluye Umi.

Imágenes: Cáritas Internationalis