Noticia29/04/2026

Cuando sobrevivir no basta: el impacto emocional de la precariedad

María Herrero, psicóloga de Cáritas Diocesana de Tui-Vigo, aborda cómo la inseguridad económica, la migración y la soledad afectan a la salud mental

29 de abril de 2026, Vigo. La incertidumbre económica, la soledad, las dificultades para acceder a un empleo y el desafío de empezar de nuevo en un país desconocido dejan una profunda huella emocional. María Herrero, psicóloga de Cáritas Diocesana de Tui-Vigo, acompaña cada día a personas que afrontan estas realidades desde la fragilidad, pero también desde una enorme capacidad de resiliencia. En esta entrevista reflexiona sobre el impacto de la precariedad en la salud mental, el papel esencial del acompañamiento psicológico y la fuerza transformadora de las redes de apoyo. 

▶ El desgaste emocional de vivir en la incertidumbre 

El informe FOESSA habla de una “sociedad del desasosiego”, en la que muchas personas, pese a tener trabajo, no logran llegar a fin de mes. ¿Cómo afecta este estado de alerta constante a la salud mental de quienes acuden a Cáritas? 

El impacto es profundo. Muchas personas viven en un estado de fatiga emocional permanente. La tensión deja de ser algo puntual y acaba convirtiéndose en su normalidad. Pasan de una situación de urgencia a una auténtica emergencia vital. Cuando llegan a Cáritas, lo hacen a menudo al límite de sus fuerzas, en una situación de gran desesperación. Han sostenido durante demasiado tiempo una carga emocional enorme y eso termina pasando factura. 

▶ La atención psicológica, un recurso cada vez más inaccesible 

El informe denuncia que la atención psicológica se está convirtiendo en un lujo al alcance de unos pocos. ¿Qué papel desempeña el servicio de apoyo psicológico de Cáritas en este contexto? 

Nuestra labor no pretende sustituir a la administración pública ni duplicar recursos. Queremos estar donde, por distintas razones, la atención no llega: cuando las listas de espera son demasiado largas o cuando el tiempo entre sesiones resulta insuficiente. En Cáritas entendemos que aquello que no se atiende acaba invisibilizándose. Por eso, nuestra intervención es esencial: ofrecemos un acompañamiento cercano, accesible y profundamente necesario para las personas que acuden a nosotros. 

▶ Mujeres migrantes: una doble vulnerabilidad 

Los datos indican que las mujeres sufren con mayor intensidad este malestar emocional. ¿Qué perfil de mujer atendéis y cuáles son sus principales dificultades? 

Actualmente atendemos a muchas mujeres migrantes, en su mayoría de entre 35 y 65 años. Llegan con circunstancias personales muy complejas y se enfrentan a múltiples barreras. Además del proceso de regularización administrativa, muchas se encuentran con una realidad especialmente dura: el edadismo. A las dificultades propias de la migración se suma la discriminación por edad, que limita seriamente sus oportunidades de acceso al empleo. Todo ello incrementa el estrés y profundiza en lo que conocemos como duelo migratorio: no solo se trata de dejar atrás un país, sino de enfrentarse a una nueva sociedad con sus propias barreras y prejuicios. 

▶ Recuperar el control de la propia vida 

¿Cómo ayuda el apoyo psicológico a que una persona recupere su autonomía, más allá de una ayuda puntual? 

Nuestro objetivo es que las personas alcancen, en primer lugar, unos niveles básicos de bienestar emocional. A partir de ahí, pueden ir recuperando una sensación real de control sobre sus vidas. Ese proceso les permite reconectar con sus propios recursos y capacidades. Además, cuando es necesario, trabajamos habilidades sociales, herramientas para afrontar el día a día y estrategias para la búsqueda de empleo. En definitiva, buscamos un bienestar emocional práctico y tangible, que les ayude a avanzar con mayor seguridad y autonomía. 

▶ Cuando cubrir lo básico también es salud mental 

¿Qué ocurre cuando, además del malestar emocional, existen carencias materiales como la falta de alimentos? 

Es muy difícil pensar en el futuro cuando no están cubiertas las necesidades más básicas. Hay personas que no solo tienen dificultades para buscar empleo, sino también para sostener su día a día. La ayuda alimentaria cumple aquí una función fundamental. Al garantizar esa supervivencia inmediata, permite que la persona pueda liberar parte de esa carga y centrarse en recuperar el control de su vida, activar sus recursos y comenzar un proceso de mejora. 

▶ El peso añadido de cuidar a una familia 

¿La situación se agrava cuando hay hijos a cargo? 

Sin duda. Cuando hay menores, la vulnerabilidad se multiplica. Los padres y madres priorizan siempre el bienestar de sus hijos, incluso a costa de su propia salud. Con frecuencia, descuidan cuestiones médicas importantes, como el control de la tensión arterial o la diabetes, porque todas sus energías están puestas en garantizar lo esencial para sus hijos. Esto repercute directamente en su bienestar físico y emocional, y dificulta aún más su proceso de inserción laboral y social. 

▶ Aprender a reconocer y gestionar las emociones. El valor de sentirse acompañado 

¿Qué aprenden las personas que participan en las sesiones grupales de Cáritas Tui-Vigo? 

Trabajamos, ante todo, el bienestar emocional. Les ayudamos a identificar qué sienten, a poner nombre a sus emociones y a gestionarlas de una manera saludable. A partir de ahí, abordamos habilidades sociales, técnicas de asertividad y también las diferencias culturales que forman parte de sus procesos de adaptación. Este trabajo no solo fortalece a cada persona de manera individual, sino que también favorece la creación de vínculos y redes de apoyo entre los participantes. 

Las sesiones generan espacios de confianza en los que las personas pueden mostrarse tal y como son, sin miedo a ser juzgadas. De forma espontánea, comparten experiencias, intercambian información útil y se apoyan mutuamente. Surgen relaciones que van más allá del taller: amistades, redes de ayuda y un profundo sentimiento de pertenencia. Es un espacio seguro en el que dejan de sentirse invisibles. 

▶ Un club de lectura que crea comunidad 

El club de lectura es una de las iniciativas más especiales del programa. ¿Cómo surgió? 

Nació con la idea de leer obras ambientadas en Vigo para, a través de ellas, descubrir la ciudad y familiarizarse con sus espacios, calles e historia. Con el tiempo, se ha convertido en mucho más que un taller de lectura: es una red estable de apoyo y amistad. Cuando alguien falta, el grupo lo nota, se preocupa y se interesa. Se acompañan en los momentos difíciles, celebran los logros de los demás y comparten pequeños gestos cotidianos, como preparar una merienda entre todos. Son detalles sencillos que reflejan algo muy importante: se sienten parte de un grupo. 

▶ Una experiencia transformadora también para la profesional 

A nivel profesional, ¿cómo es acompañar estos procesos? 

Es un privilegio. Trabajo en algo que me apasiona y, sinceramente, siento que recibo mucho más de lo que doy. Es una relación profundamente humana y bidireccional. Más allá de mi papel como psicóloga, me siento parte de un proceso compartido. Ellos también cuentan conmigo, me esperan, me incluyen. Acompañar sus avances y formar parte de su camino es una experiencia enormemente enriquecedora y motivadora. 

▶ Las mascotas, grandes olvidadas, también parte del duelo migratorio 

A menudo se habla poco de ello, pero ¿qué lugar ocupan las mascotas en el duelo migratorio?

Un lugar muy importante. Las mascotas son parte de la familia y, sin embargo, su ausencia suele quedar invisibilizada. Dejarlas atrás supone una pérdida muy dolorosa, con la incertidumbre añadida de no saber si volverán a reencontrarse. Para muchas personas, hablar de ellas es una forma de reconocer una parte esencial de su historia y de su proceso migratorio. He tenido la oportunidad de presenciar reencuentros verdaderamente conmovedores. Son momentos de una intensidad emocional enorme, porque simbolizan la reunificación de una familia. 

Además, las mascotas tienen un importante valor terapéutico. Por eso, cuando las personas logran estabilizar su vida aquí, muchas vuelven a incorporar un animal a su hogar. No sustituye a quien quedó atrás, pero sí ayuda a reconstruir, a sanar y a volver a sentirse en casa. 

En un contexto marcado por la incertidumbre y la desigualdad, el acompañamiento psicológico se revela como una herramienta esencial para sostener, reparar y reconstruir vidas. La labor de Cáritas Diocesana de Tui-Vigo demuestra que cuidar la salud mental es también una forma de combatir la exclusión. Porque, más allá de cubrir necesidades urgentes, se trata de ofrecer a cada persona un espacio donde sentirse escuchada, reconocida y capaz de volver a tomar las riendas de su vida.