Noticia22/05/2026

Más de 37.000 cacereños caen bajo el umbral de la pobreza tras pagar los gastos de la vivienda, según el Informe FOESSA

La vivienda, el empleo precario y las dificultades de acceso a la salud consolidan la exclusión social en la provincia.

Cáritas Diocesana de Coria‑Cáceres y la Fundación FOESSA han presentado hoy, en el Complejo Cultural San Francisco, los resultados del IX Informe FOESSA sobre Exclusión y Desarrollo Social en Extremadura, en un acto que ha contado con la intervención de Raúl Flores, secretario técnico de la Fundación FOESSA y coordinador de estudios de Cáritas Española.

El informe confirma que la exclusión social sigue siendo una realidad estructural y persistente, marcada por la dificultad de acceso a la vivienda, la precarización del empleo y el deterioro de las condiciones de salud en los hogares más vulnerables. En este sentido, FOESSA advierte de que no se trata de problemas puntuales, sino de dinámicas que se han consolidado tras años de crisis encadenadas.

Durante la presentación, Raúl Flores subrayó una idea central del informe: “no fallan las personas, falla el sistema”, señalando que muchas familias activan mecanismos para salir adelante, pero encuentran recursos insuficientes o poco adaptados a su realidad.

La vivienda, principal motor de exclusión

Uno de los datos más significativos es el impacto de la vivienda en la economía de los hogares. En la provincia de Cáceres, más de 37.000 personas caen por debajo del umbral de la pobreza tras pagar los gastos de vivienda, lo que convierte este ámbito en uno de los principales generadores de exclusión.

El aumento del precio del alquiler y la compra, muy por encima de la evolución salarial, está dificultando el acceso a una vivienda digna y estable. En palabras del informe, la vivienda se configura cada vez más como un “derecho debilitado”, incapaz de garantizar condiciones de vida adecuadas para amplios sectores de la población.

El empleo ya no garantiza una vida digna

El estudio también pone de relieve el cambio en el papel del empleo. En la provincia, 15.000 personas viven en hogares donde el sustentador principal sufre inestabilidad laboral grave, con trayectorias marcadas por la precariedad, la temporalidad y la incertidumbre.

Además, el informe evidencia que tener trabajo ya no asegura la integración social, constatando que una parte relevante de la población ocupada continúa en situación de exclusión. Esta realidad refleja un mercado laboral que ha perdido capacidad protectora, donde el ingreso no siempre permite sostener un proyecto de vida digno.

La salud, una desigualdad creciente

Otro de los aspectos más preocupantes es el impacto de la pobreza en la salud. En Cáceres, alrededor de 50.000 personas han tenido que renunciar a tratamientos médicos, medicamentos o productos sanitarios por motivos económicos.

Esta situación no solo afecta al bienestar físico, sino que agrava la exclusión al limitar la capacidad de las personas para afrontar enfermedades o mantener tratamientos continuados, consolidando situaciones de vulnerabilidad a largo plazo.

Una llamada a repensar el modelo social

El IX Informe FOESSA pone el acento en la necesidad de abordar estos retos desde una perspectiva estructural. Los datos evidencian que el actual modelo no está garantizando la integración social de toda la población, incluso en contextos de crecimiento económico.

La presentación ha servido como espacio de análisis compartido con instituciones, entidades sociales y agentes del territorio, subrayando la importancia de impulsar políticas públicas que garanticen el acceso a la vivienda, el empleo digno y la protección social, situando a la persona en el centro.

Desde Cáritas se insiste en que la lucha contra la exclusión exige respuestas integrales, sostenidas y coordinadas, capaces de transformar las condiciones que generan desigualdad y de ofrecer oportunidades reales a quienes más lo necesitan.