Noticia26/03/2026

Cáritas Diocesana Ciudad Rodrigo reclama la equiparación real de derechos para las trabajadoras del hogar y los cuidados

Acto público en la plaza del Buen Alcalde de Ciudad Rodrigo con motivo del Día de las Trabajadoras del Hogar

 Con motivo del Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar, que se celebra cada 30 de marzo, Cáritas Diocesana de Ciudad Rodrigo realiza un acto público de sensibilización y denuncia para visibilizar la precariedad, la vulneración de derechos y la invisibilización que siguen sufriendo miles de mujeres, muchas de ellas migrantes, que sostienen los hogares y los cuidados en nuestra sociedad.

Este acto ha tenido lugar este jueves 26 de marzo a las 12 horas en la Plaza del Buen Alcalde de Ciudad Rodrigo.

La acción se enmarca dentro de la campaña autonómica impulsada por las Cáritas Autonómica de Castilla y León, que este año lanza un mensaje claro y contundente:

“El empleo del hogar no es un favor, es un trabajo. Sus derechos, tu obligación. Tu hogar es su profesión”.

Durante el acto se ha dado lectura al manifiesto autonómico, que recuerda los avances conseguidos—como la protección por desempleo, la desaparición del desistimiento o la integración en prevención de riesgos laborales—pero insiste en que la equiparación plena aún no ha llegado.

El manifiesto denuncia que:

  • El sector continúa marcado por la precariedad, la economía sumergida y la falta de reconocimiento.
  • Las trabajadoras internas siguen sin una regulación adecuada que les garantice descanso, conciliación y límites claros entre la vida laboral y personal.

         – Casi el 50% de quienes trabajan en el hogar y los cuidados son mujeres migrantes,        con alta tasa de irregularidad administrativa y mayor exposición a abusos.

 

 

Por ello, Cáritas exige:

– Al Estado, medidas de apoyo al acceso a los cuidados y una regulación valiente del empleo interno.

–  A los empleadores, garantizar condiciones dignas y no contribuir a la economía sumergida.

 – A las administraciones, legislación clara y sin lagunas.

  – A la sociedad, reconocimiento, visibilización de buenas prácticas y denuncia de                  abusos.

A  las propias trabajadoras, que se organicen, conozcan sus derechos y no teman denunciar situaciones injustas.