Preto de Ti: acompañar para recuperar la confianza y construir nuevas oportunidades
A través de la experiencia de Manuel, descubrimos cómo estar cerca, escuchar y compartir momentos puede marcar la diferencia en la vida de las personas. Porque nadie debería sentirse solo en su camino.

Las situaciones de drogodependencia, los problemas de salud y la soledad pueden dejar una huella que va mucho más allá de sus consecuencias físicas. En muchos casos, estas realidades vienen acompañadas de dificultades sociales, aislamiento, falta de apoyos y prejuicios que condicionan el día a día de las personas.
El Informe FOESSA sobre Exclusión y Desarrollo Social en Galicia (2025) pone cifras a esta realidad. En Galicia, los problemas relacionados con el alcohol, otras drogas o el juego afectan al 3,3 % de los hogares, mientras que las situaciones de aislamiento social alcanzan al 4,7 % de la población. Además, la falta de relaciones y apoyos ante situaciones de dificultad o enfermedad afecta al 25,1 % de los hogares que se encuentran en situación de exclusión social.
Detrás de estos porcentajes hay personas que necesitan algo más que una respuesta puntual: necesitan sentirse escuchadas, contar con alguien a quien acudir y recuperar espacios de confianza y participación.
Desde Cáritas Diocesana de Tui-Vigo, el proyecto Preto de Ti ofrece acompañamiento a personas que conviven con las consecuencias de situaciones de drogodependencia o de problemas de salud como el VIH. A través de una atención integral, el proyecto aborda diferentes necesidades, desde el acompañamiento sanitario y el control de medicación hasta la orientación social, el apoyo en gestiones y la creación de espacios de encuentro.
El proyecto cuenta con el apoyo de Cáritas Española, a través de la convocatoria SELAE (Loterías y Apuestas del Estado), en el marco del convenio de colaboración que mantiene con Cáritas Diocesana de Tui-Vigo.
En esta ocasión, hablamos con Manuel Quintana, técnico del proyecto, que nos acerca al trabajo que realizan y a la realidad de las personas participantes. A través de su experiencia, conocemos la importancia del grupo de autoayuda, de las actividades compartidas y de las redes de apoyo que se construyen con el tiempo.
Porque acompañar también significa ayudar a recuperar la confianza, favorecer la autonomía y recordar que, más allá de las circunstancias vividas, todas las personas tienen derecho a sentirse válidas y a construir nuevas oportunidades.

Manuel, ¿podrías contarnos en qué consiste el proyecto de salud en el que trabajas y a qué personas acompaña?
El proyecto Preto de Ti, está integrado en el área de Atención Social Comunitaria y consiste en ayudar a personas que no pueden valerse por sí mismas a la hora de acudir al médico o de tomar la medicación que tienen pautada y también para cualquier tipo de gestión o trámites que tengan que hacer. Suelen ser personas que están solas y pueden estar conviviendo con las consecuencias de haber consumido drogas en un pasado, o tienen una enfermedad mental o VIH, aunque no es necesario tener un diagnóstico. Yo los acompaño y en algunos casos les indico lo que tienen que hacer y a dónde dirigirse. Y básicamente es eso, controlar medicaciones, acompañamientos médicos, acompañamientos en domicilio y para trámites y gestiones.
¿Qué dificultades encuentran en su día a día, más allá de las cuestiones relacionadas con la salud?
Básicamente son dificultades de movilidad, por sus patologías y en algunos casos también porque no saben a dónde tienen que dirigirse para temas judiciales o temas sociales y también les informamos y les asesoramos.
El proyecto ofrece acompañamiento y un espacio de apoyo mutuo. ¿Qué importancia tiene para estas personas sentirse escuchadas y saber que no están solas?
Para ellos tiene importancia porque la soledad es un estigma que los acompaña. Y entonces además de acompañarlos yo, se reúnen ellos en un grupo de autoayuda y lo valoran mucho porque ese grupo les da confianza, les da un espacio donde intercambian sus ideas y sus experiencias y lo valoran mucho.
¿Cómo funciona el grupo de autoayuda y qué aporta compartir experiencias con otras personas que han vivido situaciones similares?
Pues mira, es un espacio donde se reúnen y donde hacen distintas actividades. Primero comentan cómo les ha ido la semana, si han tenido algún problema, cuáles son las necesidades que le acusan en ese momento. Luego hacen terapias manuales, de artesanías y también hacen juegos y también salimos juntos a dar un paseo, a ver una exposición o cualquier tema que entre todos decidan que quieren abordar.
¿Cómo llegan las personas a este proyecto y cuál suele ser el perfil?
Vienen derivados o bien de los hospitales, de las consultas de medicina interna o de las unidades de atención a drogodependientes. También pueden venir de las trabajadoras sociales del ayuntamiento o de alguna de nuestras propias trabajadoras sociales, de los voluntarios de las parroquias o del resto de proyectos de Cáritas.
El perfil es gente ya de entre 40 y 60 años, incluso más, que viven solos y en muchos casos que no tienen familia o que no tienen relación con su familia. Hay gente en el grupo que lleva muchos años, pero estamos abiertos a que venga gente nueva.
En ocasiones, el estigma y los prejuicios pueden convertirse en una barrera añadida. ¿Cómo afectan a las personas que viven con VIH o que han atravesado situaciones de drogodependencia? ¿Cómo trabajáis para combatirlos?
Bueno, la mayoría de la gente que viene al grupo lo tiene bastante superado, porque llevan viniendo muchos años. Hoy en día todavía existen estigmas, pero bueno, digamos que se avanzó bastante. Nosotros siempre incidimos en que son personas igual que tú, igual que yo. Porque tengan esa patología no tienen que auto excluirse de nada, al contrario. Tratamos de inculcarle que son personas válidas y que pueden hacer lo que se proponga. Dentro de unas limitaciones, claro.
Desde tu experiencia como técnico, ¿qué papel desempeña la creación de una red de apoyo en la recuperación de la confianza, la autonomía y el bienestar de las personas participantes?
Bueno, la red de apoyo es importante, porque aparte de ayudarles a ellos, entre nosotros estar conectados facilita mucho el trabajo y les facilita a ellos muchas cosas del día a día. A nivel externo, por ejemplo, nosotros estamos en contacto con UAD Alborada y con UAD Cedro, y cuando hay alguna incidencia reseñable, pues hablamos y vemos lo que es mejor para el usuario contando con su opinión, claro.
¿Hay algún momento, aprendizaje o experiencia que te haya marcado especialmente en tu trabajo con el grupo y que refleje el valor de este acompañamiento?
Algo que valora mucho el grupo son las salidas que hacemos, que estemos juntos, que vayamos a comer juntos y tengamos ratos de ocio, es algo que les ayuda mucho. De hecho, en plan broma siempre me están preguntando que cuando hacemos otra salida, que ya hace mucho que no vamos y a lo mejor ya la habíamos hecho hace poquito. Valoran mucho salir por ahí, porque en su vida no lo hacen. Por ejemplo, irse a Cangas a pasar un día, para ellos es algo fuera de lo normal que agradecen.
¿Qué tipo de salidas hacéis?
Pues hacemos multitud de actividades. Por ejemplo, en una ocasión pasada fuimos a Coruña: visitamos el acuario y el Museo del Hombre. Son experiencias que te aportan a nivel cultural, eso les hace ver que hay más mundo, aparte de estar encerrados en su barrio y que hay más actividades que te pueden llenar y aportar. Además, estas actividades fomentan su red de apoyo, de hecho, a veces quedan entre ellos en sábados o días que pueden ir todos o casi todos y salen juntos.
¿Qué te gustaría que la sociedad comprendiese sobre las personas que participan en este proyecto? ¿Qué mensaje lanzarías sobre la importancia de acompañar sin juzgar y construir espacios de apoyo?
Me gustaría que estas personas se sintieran bien consigo mismas y que la sociedad las viera como personas válidas, exactamente igual que cualquier otra.
Por las circunstancias de la vida, por mala suerte o por decisiones que hayan podido tomar en algún momento, han atravesado etapas difíciles que han llevado a estas personas a vivir situaciones más conflictivas o a tener una menor calidad de vida. Me gustaría que fuéramos avanzando en ese sentido y que pudieran sentirse cada vez mejor.
Sobre todo, porque son personas que quieren salir adelante. Nosotros ayudamos a la gente en general, pero especialmente a quienes también quieren ayudarse a sí mismos. Porque, si una persona no quiere dar ese paso, por mucho que intentemos acompañarla, no vamos a conseguir demasiado.
Pero, si conseguimos que una sola persona salga adelante, se sienta bien y pueda llevar una vida ordenada y saludable, para mí ya merece la pena.



