Voluntariado • 26/10/2026

Un encuentro fraterno a orillas del Miño: XXIII Jornada del Voluntariado

Cáritas Diocesana de Tui-Vigo celebró en A Guarda su XXIII Jornada de Voluntariado, un encuentro de convivencia, oración y fraternidad que reunió a personas voluntarias de toda la diócesis y permitió estrechar lazos de cooperación con Cáritas Viana do Castelo

El pasado 17 de octubre, el voluntariado de Cáritas Diocesana de Tui-Vigo volvió a reunirse para celebrar su XXIII Jornada de Voluntariado en A Guarda, un día de convivencia, diálogo y renovación de fuerzas para el nuevo curso. Con el corazón dispuesto a seguir acompañando a los últimos y más necesitados, personas voluntarias de toda la diócesis compartieron una jornada cargada de fraternidad y sentido comunitario. 

Acogida, oración y visita a la Fundación As Samaritanas 

El encuentro comenzó a primera hora de la mañana con la salida en autobús desde Vigo. La primera parada en A Guarda tuvo lugar en la Casa de Las Samaritanas, donde se celebró la acogida inicial y un momento de oración comunitaria. A continuación, los participantes tuvieron la oportunidad de recorrer y conocer de cerca las instalaciones y la labor social que desarrolla la Fundación As Samaritanas. 

Tejiendo lazos transfronterizos con Cáritas Viana do Castelo 

Uno de los momentos centrales del día se vivió en el Colegio Padres Somascos, donde tuvo lugar el encuentro y diálogo fraterno con la delegación de Cáritas Viana do Castelo. A través de dinámicas participativas, ambas delegaciones diocesanas compartieron sus buenas prácticas, realidades y retos a ambos lados del río Miño. Como testimonio visual de esta alianza fraterna, se confeccionó un mural colaborativo sobre el mapa del Miño, plasmando huellas y mensajes de cooperación mutua. 

 Almuerzo fraterno en El Molino y sobremesa comunitaria 

A mediodía, el grupo se trasladó al restaurante El Molino, en A Guarda, para disfrutar juntos de un almuerzo fraterno. Fue un espacio distendido de conversación, sobremesa y encuentro que permitió estrechar vínculos y compartir anécdotas entre compañeros y equipos de las distintas parroquias y proyectos. 

El broche de oro a la jornada llegó con la celebración de la Eucaristía, presidida por el obispo Mons. Antonio Valín, en la que se dio gracias por la entrega altruista de cada persona voluntaria y por el camino compartido. Tras la tradicional foto grupal de familia, los participantes emprendieron el regreso a Vigo con el ánimo renovado y la mirada puesta en un curso lleno de esperanza.