Cooperación

América Latina y Caribe

Ayuda humanitaria con especial atención a las mujeres y niñas.

¿Qué está pasando?

A 22 de junio, la OMS informa de 2.028.322 casos y 93.908 muertes en Latinoamérica y el Caribe y el pico de casos aún no ha llegado.

Varios países de la región se encuentran entre los más afectados del mundo. 

Las mujeres son uno de los grupos más afectados por la pandemia debido a que asumen el trabajo de cuidados no remunerado, sobre todo en tiempo de crisis y, por tanto, están en la primera línea de la respuesta, asumiendo mayores costos físicos y emocionales, así como un mayor riesgo de contagio.

La capacidad de las mujeres para conseguir recursos de subsistencia se ve también muy afectada en esta crisis, ya que un gran porcentaje de mujeres en la región sólo tiene acceso a trabajos informales y trabajos domésticos, sin poder contar con prestaciones sociales.

Además, en contexto de emergencia aumentan los riesgos de violencia contra las mujeres y las niñas, especialmente violencia en el hogar, debido al aumento de las tensiones, lo que puede ocasionar aislamiento, repercusiones en su salud y dificultad para acceder a ayudas y servicios.

¿Qué estamos haciendo?

Las Cáritas de América Latina tienen en cuenta los impactos e implicaciones diferentes de la crisis para hombres y mujeres a la hora de dar una respuesta solidaria. Este es el caso de Cáritas de Guatemala, que trabaja desde hace años en contextos con altos índices de desnutrición infantil en el país y conoce de primera mano cómo la inseguridad alimentaria y nutricional impacta con mayor fuerza en mujeres y niñas, debido a las desigualdades existentes. 

A Cáritas de Guatemala le preocupa que esta situación se agrave aún más por la pandemia del COVID-19 y, por ello, a la hora de planificar su ayuda están teniendo en cuenta priorizar aquellos hogares donde las mujeres son la cabeza de familia, hogares donde existen mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, hogares donde existe niños y niñas menores de 5 años, así como hogares donde hay familiares dependientes, enfermos o con discapacidad, ya que suele haber mujeres al frente de los cuidados.  

Las acciones que se están llevando a cabo ante la actual crisis son: la entrega de kits de higiene y desinfección para los hogares, la entrega de bolsas de alimentos para atender las necesidades nutricionales de los diferentes miembros de la familia y la entrega de pastillas potabilizadoras de agua, en comunidades rurales de diferentes departamentos del país.

Está priorizada especialmente una región conocida como Corredor Seco, ya que esta zona sufre periodos de sequía y hambre estacional precisamente entre los meses de mayo a septiembre. En coordinación con los servicios de salud, los equipos de Cáritas de Guatemala están también apoyando acciones preventivas de desnutrición aguda (evaluaciones nutricionales para niñez menor de 5 años) y acceso a servicios de salud prenatal y postnatal para mujeres. 

En los proyectos que llevan a cabo, los compañeros/as de Cáritas involucran siempre a las mujeres en la toma de decisión de las actividades, para que las ayudas y servicios que se ofrecen tengan en cuenta sus necesidades e intereses específicos. Y se realizan acciones y procesos que promueven sus derechos y fomentan el liderazgo de las mujeres, su autonomía y la responsabilidad compartida en los hogares. 

El poder de cada persona

Cada gesto cuenta