Cooperación

América Latina y Caribe

Protegemos los derechos de niños, niñas y adolescentes que sufren las consecuencias de la pandemia en la región más desigual del planeta.

¿Qué está pasando?

A 19 de julio, la OMS informa de 8.728.962 casos y 339.651 muertes en Latinoamérica y el Caribe, aunque es probable que el número de casos sea mayor que los publicados en los informes oficiales.

Ya antes de esta crisis, las niñas, niños y adolescentes eran una población de particular vulnerabilidad en América Latina, la región más desigual del mundo, donde la pobreza en niñez y adolescentes es el doble que la de las personas adultas.

El impacto del COVID-19 está siendo devastador para muchas familias, provocando pérdida de medios de vida, reducción en los ingresos y altos niveles de inseguridad económica y alimentaria, y afectando a la capacidad que tienen de velar por el bienestar de sus hijos e hijas.

Además, la pandemia está generando un aumento de las barreras de acceso al derecho a la salud, educación, nutrición y protección para los niños, niñas y adolescentes, incrementando las vulnerabilidades ya existentes para este  colectivo, incluyendo un mayor riesgo de matrimonio infantil, trabajo infantil, embarazo adolescente y violencia física.

¿Qué estamos haciendo?

Varias Cáritas de la región tienen programas orientados a la protección de los derechos de la niñez y adolescencia, prevención de la violencia y reclutamiento y de la explotación sexual de niños, niñas y adolescentes.

Debido al COVID-19, los proyectos han tenido que adaptarse metodológicamente, reorientar las actividades e incluir acciones nuevas con enfoque humanitario y de protección, incluyendo medidas de bioseguridad, pero no han dejado de implementarse.

La Pastoral Social Caritas Potosí en Bolivia lleva acabo desde el 2018 un proyecto de Derecho a la Alimentación y atención a la infancia trabajadora, que busca mejorar los hábitos nutricionales y alimenticios de los niños/as y jóvenes, mejorar la calidad educativa y prevenir la explotación laboral.

Una de las dificultades derivadas del COVID-19 es que, debido a la suspensión de las clases presenciales y las clases on line, los niños/as y adolescentes trabajadores enfrentan una situación de mayor exclusión porque la mayoría no cuenta con las herramientas tecnológicas adecuadas para participar de las clases virtuales, lo que genera deserción escolar.

Ante esto, el proyecto ha reforzado el apoyo pedagógico y atención psicológica y está, además, distribuyendo alimentos a las familias más necesitadas, entre otras acciones.

A través de talleres digitales con el profesorado de las unidades educativas, se está también promoviendo la realización de Políticas de Protección Infantil y Planes de Contingencia contra la Violencia.

En Colombia, la Fundación Instituto para la Construcción de la Paz, organismo de la Arquidiócesis de Bogotá, está llevando a cabo un proyecto de protección y promoción de derechos de niños, niñas y jóvenes migrantes y refugiados venezolanos y retornados en barrios periféricos de Medellín, donde se pretende fortalecer las capacidades comunitarias para generar espacios de acogida y protección, promover la cohesión social y la no discriminación en las comunidades receptoras de los niños y niñas migrantes y sus familias.

Trabajan bajo la metodología de “Sembradores de Paz”, una propuesta que surge de la Iglesia Católica Colombiana y que busca contribuir a la formación y promoción de derechos para que los niños/as y adolescentes puedan aportar en la construcción de una cultura de la paz en sus comunidades, familias y entornos educativos. Esta metodología es utiliza también por Cáritas de Ecuador y por Caáitas de Honduras en programas que tienen activos en diferentes comunidades, barrios y colonias urbanas y periféricas con altos índices de violencia.

El poder de cada persona

Cada gesto cuenta