Cooperación internacional05 Septiembre 2019

Mi experiencia como cooperante

Nuestra compañera Belén Alcolado nos cuenta como han sido sus primeros meses en Guatemala y traslada una visión cercana de lo que significa ser cooperante.

Con motivo de la celebración del Día del Cooperante este domingo 8 de septiembre, hemos querido compartir las palabras de una de nuestras cooperantes en Latinoamérica. Su experiencia nos ayuda a conocer la vocación que hace que estos colaboradores se desplacen durante largas temporadas a lugares remotos para trabajar con los más desfavorecidos.  

 

Hace 10 meses comencé a acompañar el trabajo de Caritas de Guatemala y desde el primer día que llegué al país sentí el compañerismo y la confianza de todo el equipo, con el que hoy comparto mi día a día de trabajo. La acogida fue muy gratificante, sin duda fruto de una relación que se ha estado tejiendo desde hace años, con el paso de otros compañeros y compañeras de Caritas Española que desde la proximidad y también desde la lejanía han contribuido a ello.

Siento que lo más hermoso y desafiante de este trabajo es la posibilidad de cruzar fronteras, no únicamente geográficas sino también simbólicas, y pararse a analizar la realidad desde una mirada crítica y propositiva junto a un equipo interdisciplinar y junto a las personas que sufren una vulneración sistemáticamente de sus derechos.

El equipo de Caritas de Guatemala está integrado por nutricionistas, agrónomos, especialistas en agua y saneamiento, en trabajo social, en emprendimiento y en comunicación, y en conjunto promovemos espacios para analizar las causas estructurales que generan pobreza y desigualdad social, para que desde diferentes enfoques podamos tener una aproximación lo más completa posible, y así proponer acciones y proyectos que amplíen las oportunidades y dignifiquen la vida de las personas con quien trabajamos. Sin embargo, todo esto no podríamos realizarlo si no es escuchando y estando próximos a quienes viven en condición de pobreza y exclusión, debido a un sistema que limita sus posibilidades de una vida digna. Son ellos y ellas las protagonistas del desarrollo sostenible de sus comunidades, quienes aportan propuestas y soluciones para mejorar su calidad de vida de acuerdo a sus necesidades e intereses particulares. Nosotros, como equipo, acompañamos en la consecución de estas propuestas aportando insumos, asesorando técnicamente y sirviendo de altavoz para dar a conocer y denunciar la vulneración de sus derechos.

Nuestro trabajo implica preguntarse constantemente si lo que hacemos suma o resta para generar cambios transformadores y una sociedad más equitativa. Implica cuestionar lo establecido y reconocer los privilegios que cada persona tenemos dependiendo de nuestra procedencia y de las oportunidades que la sociedad nos ha ofrecido. Entender esto nos ayuda a humanizar los procesos y a empatizar con las otras personas, para que cooperar tenga un verdadero sentido de horizontalidad y solidaridad real, sin paternalismos ni imposiciones.

En Guatemala, un país multiétnico, pluricultural y multilingüe, el problema central es que la mayoría de la población está excluida de poder ejercer sus derechos, especialmente la población indígena, que representa el 40% del país, y en particular las mujeres. Desde Caritas trabajamos para disminuir las brechas de los indicadores de nutrición, salud, empleo y bienestar, reconociendo la riqueza y la diversidad de los pueblos originarios y su sabiduría ancestral, la necesidad de la defensa de los territorios y de la gestión sostenible de los recursos naturales.